El Vaticano fue escenario este sábado de un histórico funeral que congregó a líderes internacionales y a una multitud de fieles para rendir homenaje al papa Francisco, fallecido el lunes a los 88 años. En la Plaza de San Pedro, figuras como Donald Trump, Emmanuel Macron y Volodimir Zelensky ocuparon la primera fila, siguiendo el riguroso protocolo del acto.
La distribución de los asientos, basada en el orden alfabético de los países en francés, situó a Trump y Macron juntos, mientras que Zelensky, pese a la ubicación de Ucrania en el alfabeto, también se encontró en la primera línea debido a la disposición especial de los bancos.

Donald Trump, acompañado de la primera dama Melania, ocupó uno de los primeros asientos, seguido por el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y por el mandatario francés Emmanuel Macron, quien asistió junto a su esposa Brigitte. A corta distancia se ubicaron el rey Felipe VI y la reina Letizia de España.

La representación latinoamericana estuvo encabezada por el presidente argentino Javier Milei, en compañía de líderes como Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Daniel Noboa de Ecuador, Luis Abinader de República Dominicana y Xiomara Castro de Honduras, quienes también participaron activamente en el homenaje.

Xiomara Castro compartió en redes sociales un emotivo mensaje donde destacó el sentimiento de unidad y esperanza que Francisco inspiró, especialmente entre los más vulnerables. “El amor se sentía en cada rostro”, expresó, junto a un video del momento en que se rindieron honores al pontífice.
Pese a la gran representación internacional, llamó la atención la ausencia de varios mandatarios latinoamericanos. México, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Bolivia, Cuba y Venezuela enviaron delegaciones de menor rango, integradas mayormente por ministros o vicepresidentes.

México estuvo representado por la secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, mientras que Colombia envió a la primera dama, Verónica Alcocer. Desde Cuba asistió el vicepresidente Salvador Valdés, y otros países enviaron a sus cancilleres y ministros de áreas afines.
Entre las figuras presentes también destacaron la canciller colombiana Laura Sarabia, el ministro chileno Alberto van Klaveren, el venezolano Yván Gil, el peruano Elmer Schialer, así como representantes de Panamá, Guatemala, Paraguay y Uruguay.
La ceremonia fúnebre fue seguida por unas 140.000 personas, quienes abarrotaron la Plaza de San Pedro y sus alrededores. La misa fue un reflejo del legado de Francisco: sencillo, cercano y profundamente espiritual.
Tras la celebración, el féretro fue trasladado a la basílica de Santa María la Mayor, conforme a la voluntad del propio Francisco. En paralelo, el funeral también sirvió de escenario para encuentros diplomáticos de alto perfil.

Antes del inicio del acto, Donald Trump y Volodimir Zelensky mantuvieron una reunión privada, calificada como “muy productiva” por la Casa Blanca. En el encuentro, Zelensky expresó su deseo de alcanzar un alto el fuego total e incondicional en Ucrania.
El mandatario ucraniano calificó el encuentro como “simbólico” y planteó la esperanza de que pudiera marcar un punto de inflexión hacia una paz duradera. Tras la ceremonia, Trump partió de regreso a Washington, mientras Zelensky continuó su agenda diplomática en Europa.


