De acuerdo con informaciones proporcionadas por voceros militares israelíes, el ataque ejecutado por Irán, el pasado sábado 13 de abril, no se limitó a ser solo una demostración de fuerza, sino que tuvo altas intenciones de vulnerar el país. Esto se llevó a cabo mediante el lanzamiento de más de un centenar de misiles balísticos con cargas explosivas que superan los 400 kilogramos en sus cabezas.
Irán, además, desplegó 20 misiles balísticos, 170 drones y 30 misiles de crucero en su ataque. De acuerdo a los cálculos de Israel, alrededor de 60 toneladas de explosivos fueron dirigidas hacia su país durante la ofensiva.
Hasta el momento, la nación israelí logró rescatar algunos de los 120 misiles balísticos disparados, ya que la mayoría fueron interceptados en las afueras de sus fronteras y se encuentran dispersos por Jordania y alrededores.
En la base militar Julis, próxima a la ciudad de Ashdod en Israel, las autoridades presentaron los restos de uno de estos cohetes que fueron rescatados del Mar Muerto y posiblemente fueron neutralizados por sistemas de defensa antiaérea. Agregó que, si ese misil hubiera caído en un centro de población, habría matado al 99% de lo que se encontrase a veinte metros a la redonda.
El Coronel Olivier Rafowicz indicó que un tanque de combustible de 11 metros de largo que interceptaron, puede destruir a un barrio y matar a cientos de personas si hay una densidad muy grande y advirtió que la República Islámica cuenta con muchos más en su arsenal de este tipo junto con otros más avanzados.


