Rusia confirmó el bloqueo de la aplicación de mensajería WhatsApp, tras acusar a la empresa estadounidense de negarse a cumplir con la legislación local. La medida se suma a las restricciones anunciadas esta semana contra Telegram, en el marco de una política más amplia de control sobre plataformas extranjeras.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló que la decisión responde a la “reticencia de la empresa a respetar la ley rusa”. Por su parte, la agencia estatal de supervisión de telecomunicaciones, Roskomnadzor, informó que aplicará “restricciones progresivas” a Telegram, también señalada por presuntas violaciones normativas.
Argumentos oficiales y críticas
Las autoridades rusas han acusado a ambas aplicaciones —muy populares en el país— de ser utilizadas para estafas y “objetivos criminales y terroristas”. En agosto de 2025 ya habían sido bloqueadas las llamadas a través de estas plataformas.
El endurecimiento del control digital forma parte de una estrategia que, en los últimos años, ha limitado el acceso a redes sociales extranjeras y restringido la libertad de expresión en internet. Observadores militares rusos advirtieron que las restricciones a Telegram podrían afectar la difusión de contenidos alineados con el Kremlin, ya que la aplicación es ampliamente utilizada por autoridades, militares y comunicadores pro-oficialistas.
VPN y plataformas prohibidas
Si el bloqueo total se consolida, los usuarios aún podrían acceder mediante redes privadas virtuales (VPN), aunque una ley reciente prohíbe promover este tipo de herramientas. Pese a ello, muchos ciudadanos —incluidas figuras públicas cercanas al oficialismo— continúan utilizando plataformas vetadas como Facebook, Instagram y YouTube, bloqueadas entre 2022 y 2024.
MAX, la alternativa nacional
En paralelo, Moscú impulsa MAX, una aplicación desarrollada por el gigante ruso VK y presentada como una “superapp” similar a WeChat o Alipay en China. Según el gobierno, la plataforma cuenta con millones de usuarios y ofrece acceso a servicios administrativos y comerciales.
Sin embargo, abogados y defensores de la privacidad han cuestionado su seguridad, ya que no utiliza encriptación de extremo a extremo como WhatsApp y Telegram. Desde septiembre de 2025, el Ejecutivo exige que MAX venga preinstalada en todos los teléfonos y tabletas nuevos vendidos en el país.
Las autoridades insisten en que el objetivo es reducir la dependencia de plataformas extranjeras y proteger los datos de los ciudadanos, en un contexto de creciente control estatal sobre el ecosistema digital ruso.
Fuente: AFP


