Para muchos, el perro es un integrante más de la familia, pero una nueva investigación del Clean Label Project tiró una bomba: la comida envasada que compramos en el súper o la veterinaria tiene sustancias que pueden enfermar gravemente a nuestras mascotas. Analizaron las marcas más conocidas y encontraron que casi todas tienen plomo y mercurio en niveles que dan miedo.
El problema principal está en el balanceado seco (la “purina”). Como se cocina a temperaturas altísimas para que sea crocante, se genera un compuesto llamado acrilamida, que causa cáncer. Para que te des una idea, darle eso todos los días a tu perro es como si una persona comiera cinco porciones de papas fritas diarias. Además, encontraron restos de plásticos que dañan el corazón y la capacidad de los machos para tener cría.
¿Por qué pasa esto?
Según los expertos, las empresas que fabrican comida para mascotas no tienen controles tan estrictos como la comida para humanos. A los perros se los mete en la misma bolsa que a los animales de granja. Además, hacer análisis profundos cuesta plata, y las marcas prefieren ahorrarse eso para no subir el precio de la bolsa.
¿Qué podemos hacer?
Si tu bolsillo te permite, los veterinarios recomiendan pasar a la comida fresca o congelada, que es mucho más sana. Pero como sabemos que el balanceado es más práctico y barato, el mejor consejo es no casarse con una sola marca. Lo ideal es ir rotando y cambiando de bolsa cada tanto para que el perro no acumule siempre el mismo veneno en su cuerpo.
Vía: CNN.


