El presidente de Paraguay, Santiago Peña, promulgó recientemente una nueva Ley que modifica varios aspectos de la tenencia y uso de armas en el país. Entre las reformas más destacadas se encuentra la reducción de la edad mínima para adquirir y manipular armas, un cambio que ha generado controversia en diversos sectores de la sociedad. La nueva normativa reduce la edad mínima para la compra de armas de 22 a 18 años, lo que significa que los jóvenes que alcanzan la mayoría de edad podrán adquirir un arma legalmente.
Uno de los aspectos más polémicos de la Ley es la autorización para que menores de 14 años manipulen armas, pero exclusivamente con fines deportivos y bajo la supervisión de un adulto. Esta modificación se justifica en parte por la preparación para los Juegos Panamericanos Junior que se celebrarán en Paraguay el próximo año, en los que el tiro deportivo incluirá competencias para menores de edad. A pesar de este argumento, la medida ha sido criticada por aquellos que consideran que permitir el uso de armas por menores podría aumentar los riesgos de violencia y accidentes.
El general Melanio Servín, director de la Dirección General de Materiales Bélicos (Digemabel), explicó que los cambios en la Ley buscan flexibilizar las normas para la manipulación de armas, pero con ciertas restricciones. Aunque los menores de 14 años podrán usar armas en centros habilitados, esto solo se permitirá bajo la estricta supervisión de un adulto. Sin embargo, este cambio genera preocupación en sectores que consideran que la exposición temprana a las armas puede normalizar su uso y aumentar los riesgos de violencia en el futuro.
La Ley también establece que la compra de armas largas, aquellas de mayor potencial destructivo y que podrían ser utilizadas por el crimen organizado, estará restringida a personas mayores de 25 años. Esta medida intenta limitar el acceso a armas de mayor calibre, aunque algunos expertos cuestionan si esta restricción será suficiente para evitar el tráfico ilegal de armas en el país.
El director de la Digemabel explicó que algunos de los requisitos para la tenencia de armas serán:
- Buena conducta certificada por la Policía (antecedentes policiales)
- Residencia Fija
- Copia autenticada de cédula de identidad
- Un registro de uso y propiedad que debe ser renovado cada cinco años
- Un carnet de tenencia de un arma que no tiene fecha de vencimiento
Una de las principales novedades que introduce la nueva Ley es la creación de un banco de datos de armas. La Digemabel será responsable de registrar todas las armas adquiridas legalmente, lo que permitirá a las autoridades realizar comparaciones balísticas en caso de crímenes cometidos con armas de fuego. Este sistema podría ser una herramienta valiosa para resolver delitos, ya que permitirá rastrear las “huellas” de las armas usadas en incidentes violentos.
A pesar de los esfuerzos por establecer un sistema de control más riguroso, la nueva Ley ha sido criticada por organizaciones que abogan por una mayor restricción del acceso a las armas, especialmente en un contexto de creciente violencia. Según estas organizaciones, la medida no aborda las verdaderas causas de la violencia en Paraguay, como la desigualdad social y el crimen organizado, y podría aumentar los riesgos de accidentes y enfrentamientos armados.
El general Servín enfatizó que el gobierno tiene un año para poner en marcha todos los aspectos de la Ley, incluidos los sistemas de registro y el banco de datos de armas. Mientras tanto, la Ley continuará generando debates sobre los posibles efectos de la flexibilización en la adquisición y uso de armas en un contexto de creciente inseguridad en el país.
Aunque la nueva Ley pretende modernizar el sistema de control de armas, la rapidez con la que fue aprobada y la amplitud de los cambios propuestos han dejado muchas preguntas sin respuesta. Mientras algunos defienden la medida como un paso necesario para adaptarse a nuevas realidades, otros temen que pueda contribuir a un aumento de la violencia armada en Paraguay.


