La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) confirmó este lunes que llevará a cabo un paro total de actividades el próximo martes 10 de junio, desde las 18:00 hasta las 02:00 del día siguiente. La medida afectará principalmente los vuelos de Aerolíneas Argentinas en los aeropuertos Jorge Newbery (Aeroparque) y Ministro Pistarini (Ezeiza), provocando posibles demoras y cancelaciones en una franja horaria clave para el transporte aéreo nacional.
El gremio comunicó que la decisión fue adoptada tras reiterados conflictos con la empresa estatal y el deterioro de las condiciones laborales que, según denuncian, ponen en riesgo tanto la seguridad operativa como el bienestar del personal aeronáutico. “Estamos atravesando un contexto extremadamente crítico en la industria aerocomercial en Argentina”, señalaron, apuntando a decisiones oficiales que, aseguran, “no contemplan el impacto negativo de sus consecuencias”.
Entre los principales reclamos, APLA denunció incumplimientos del convenio colectivo, un estancamiento en las negociaciones salariales que no acompañan el ritmo inflacionario y la ausencia de un plan de carrera dentro de la compañía. A esto se suma, según indicaron, una “clara falta de inversión”, que se traduce en fallas técnicas persistentes y modificaciones unilaterales en procesos y programaciones.
Fuentes del sindicato explicaron que, si bien hubo correcciones parciales en los salarios, estas no alcanzaron a compensar la pérdida del poder adquisitivo. Aseguran además que las conversaciones con la empresa están estancadas y no hay propuestas superadoras. Frente a este panorama, recalcaron que la decisión de avanzar con el paro es firme y cuenta con respaldo mayoritario entre los afiliados.

El conflicto se produce en un marco de creciente tensión entre los sindicatos del sector y el Gobierno nacional. Las recientes medidas de desregulación impulsadas por el Ejecutivo, sumadas a propuestas de reforma en los tiempos de trabajo y descanso de las tripulaciones, generaron fuerte rechazo gremial. El vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmó esta semana que se publicará un decreto que modifica los tiempos de vuelo y reduce de 40 a 15 los días de vacaciones anuales para los pilotos.
Según el Gobierno, estas reformas buscan equiparar la normativa local con los estándares internacionales, como los vigentes en Estados Unidos. Sin embargo, para los gremios, estas modificaciones implican un retroceso en derechos adquiridos y podrían impactar negativamente en la seguridad operacional. APLA, aunque evitó pronunciarse directamente sobre el decreto, advirtió que el contexto general está minando la confianza de los trabajadores en la conducción de la industria.
En paralelo al paro de APLA, otros sindicatos del sector también comenzaron a manifestar su descontento. La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) anunció una serie de paros escalonados en rechazo a la oferta salarial de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), que calificaron como “nula”, al no ofrecer ningún porcentaje de aumento tras ocho meses sin actualizaciones.
El conflicto sindical se agrava tras la reciente reglamentación del derecho a huelga por parte del Gobierno, que establece límites mínimos de prestación de servicios esenciales. En el caso del transporte aéreo, se impone la obligación de garantizar el 75% de los vuelos, lo que ha sido criticado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que advierte sobre un posible cercenamiento del derecho a la protesta.
El decreto 340, que recoge aspectos del cuestionado DNU 70/2023, ya fue objeto de impugnaciones judiciales. Desde la CGT, el dirigente Gerardo Martínez advirtió que el texto “atenta contra la libertad sindical” y anticipó que se buscará impugnar la normativa tanto en la Justicia local como ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Pese a la falta de detalles sobre la cantidad exacta de vuelos afectados, desde APLA adelantaron que en los próximos días se distribuirá un instructivo con especificaciones operativas para garantizar la implementación del paro. Mientras tanto, se espera un martes de alta tensión en los aeropuertos de Buenos Aires, con demoras y cancelaciones en el tramo de mayor actividad vespertina.


