Cuidar los riñones: qué alimentos evitar y cuáles sumar para proteger un órgano vital

Los riñones cumplen funciones fundamentales en el organismo, pero no siempre se les presta la atención que merecen. Qué productos pueden dañarlos y cuáles contribuyen a preservar su salud, según especialistas.

Los riñones, dos órganos ubicados a los costados de la columna vertebral, tienen un tamaño similar al de un puño adulto. Su rol en el cuerpo humano es esencial: eliminan toxinas, regulan el equilibrio de minerales, ayudan a controlar la presión arterial y colaboran en la producción de glóbulos rojos. Cuidarlos no es opcional, es vital.

A pesar de su importancia, muchas veces los hábitos cotidianos atentan contra su buen funcionamiento. La dieta es uno de los factores más influyentes: lo que comemos puede proteger o perjudicar seriamente estos órganos clave del sistema urinario.

“La alimentación impacta directamente en la función renal. Por eso es importante saber qué alimentos cuidarlos y cuáles conviene reducir o evitar”, señaló a Infobae la médica María Marina Papaginovic Leiva, presidenta de la Sociedad Argentina de Nefrología.

La alimentación adecuada protege los riñones (Imagen Ilustrativa Freepink)

Este punto se vuelve aún más relevante en personas con condiciones preexistentes como hipertensión arterial o diabetes, donde los riñones están especialmente comprometidos. En estos casos, la prevención y el monitoreo son fundamentales.

Según la Fundación Nacional del Riñón de los Estados Unidos, hay cinco productos que pueden afectar negativamente la salud renal si se consumen con frecuencia. Entre ellos, las gaseosas encabezan la lista: contienen calorías vacías, azúcares y edulcorantes que se asocian con síndrome metabólico, daño renal y problemas óseos.

Las carnes procesadas, como embutidos, jamón o salchichas, también representan un riesgo. Su alto contenido en sodio y nitratos puede alterar la presión arterial y dificultar la eliminación de líquidos, sobrecargando a los riñones.

La manteca, rica en grasas saturadas y colesterol, complica el control de la presión y del colesterol en sangre. Incluso puede contener grasas trans, que son particularmente dañinas para la salud cardiovascular y renal.

Otro producto común en muchas cocinas es la mayonesa. Si bien es altamente calórica, las versiones “light” no son necesariamente más sanas: suelen tener más sodio, azúcares y aditivos. En su lugar, los expertos recomiendan reemplazarla por yogur griego natural y sin grasa.

Las comidas congeladas, especialmente las ultra procesadas, suelen esconder grandes cantidades de sal, grasas saturadas y azúcares. Su consumo habitual se ha vinculado con enfermedades metabólicas y renales. Por eso, siempre que sea posible, conviene elegir alimentos frescos y caseros.

En contrapartida, existen opciones saludables que pueden fortalecer la función renal. El consumo adecuado de agua segura, por ejemplo, ayuda a eliminar desechos y prevenir la formación de cálculos. También se recomienda incorporar carnes magras, huevos, frutas, verduras y aceites vegetales como el de oliva o canola.

“La elección de frutas y verduras debe adaptarse al estado de salud de cada persona. Por eso es fundamental contar con el seguimiento de un profesional de la nutrición”, subrayó Papaginovic Leiva. Además, recordó las ocho reglas de oro para cuidar los riñones: desde hacer ejercicio y no fumar hasta controlar la presión, el azúcar y evitar medicamentos que puedan dañarlos.