El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha pronunciado enérgicamente contra las políticas comerciales proteccionistas de Estados Unidos, luego del reciente anuncio de la administración de Donald Trump sobre un incremento de aranceles al comercio internacional. En un acto público realizado este jueves en Brasilia, que incluyó la presencia de representantes de todos los poderes del Estado y del sector privado, Lula aseguró que su gobierno tomará todas las medidas necesarias para enfrentar esta nueva agresión económica.
Lula afirmó que Brasil no tolerará ningún intento de imposición de proteccionismo, una postura que, según él, es incompatible con la realidad económica global actual. “Defendemos el multilateralismo y el libre comercio, y no vamos a permitir que el proteccionismo regrese al escenario mundial”, expresó el presidente brasileño ante una audiencia que observó con atención su firme postura.
Este pronunciamiento llega después de que el miércoles pasado la administración Trump formalizara la implementación de aranceles adicionales del 10% sobre productos de una serie de países, incluido Brasil. El mandatario brasileño fue claro al rechazar esta medida, calificándola de “injustificada” y advirtiendo que su gobierno adoptará todas las medidas necesarias para proteger a los trabajadores y empresas brasileñas que se verán afectadas.
Lula destacó que Brasil está dispuesto a responder de manera firme a los aranceles impuestos, haciendo uso de la ley recientemente aprobada por el Congreso brasileño que autoriza al país a tomar represalias comerciales en caso de que otros países adopten medidas proteccionistas. Además, subrayó que la respuesta brasileña se dará dentro del marco establecido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que garantiza una actuación dentro de los parámetros internacionales establecidos.
El presidente también aprovechó la ocasión para hacer un balance de los dos primeros años de su mandato, periodo en el que el gobierno brasileño se ha enfocado en diversos frentes económicos y sociales. En términos de crecimiento económico, Lula destacó un aumento del 3,2% en 2023 y del 3,4% en 2024, lo que ha permitido la creación de empleo y la reducción de la tasa de desempleo a un 6,6%, el nivel más bajo en más de una década.
Asimismo, resaltó la mejora en el poder adquisitivo de los brasileños, con un incremento en el salario mínimo por encima de la inflación, que actualmente se encuentra en torno al 5% interanual. Lula enfatizó que estos resultados son una prueba de la solidez de su política económica, que ha priorizado el fortalecimiento de la industria nacional y la expansión de mercados internacionales para las exportaciones brasileñas.
En este sentido, el presidente subrayó el histórico acuerdo alcanzado con la Unión Europea tras 25 años de negociaciones. Este acuerdo, que involucra a los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia en proceso de adhesión—, promete abrir nuevas oportunidades para los exportadores brasileños, lo que podría mitigar los efectos negativos de las medidas proteccionistas de Estados Unidos.
Lula también destacó los avances en la preservación del medio ambiente, especialmente en la lucha contra la deforestación ilegal en la Amazonía, donde la tala de árboles se redujo un 46% en comparación con 2022. Este logro fue presentado como un ejemplo de la seriedad con la que el gobierno brasileño está enfrentando los desafíos ambientales, a pesar de la presión internacional.
En términos sociales, Lula informó sobre los progresos en la lucha contra la pobreza, citando la implementación de programas sociales para combatir el hambre y la miseria. Además, mencionó la recuperación de planes de vivienda popular, así como avances en las áreas de salud, educación y cultura, sectores clave para el bienestar de la población brasileña.
A pesar de estos avances, Lula no pasó por alto las dificultades que enfrenta su gobierno en cuanto al apoyo popular. Las encuestas recientes indican que su aprobación ha caído a cerca del 40%, lo que genera incertidumbre sobre su futuro político. Sin embargo, los mismos estudios posicionan a Lula como el favorito para las elecciones presidenciales de 2026, aunque aún no ha confirmado si se postulará nuevamente.
El presidente, por lo tanto, se mantiene firme en su estrategia de fortalecimiento de la economía nacional, sin ceder ante las presiones externas. Con una clara defensa del libre comercio y del multilateralismo, Lula ha dejado claro que Brasil continuará en la senda del desarrollo económico y social, enfrentando tanto los desafíos internos como las adversidades internacionales.


