La Organización de los Estados Americanos (OEA) vivió este lunes una jornada histórica con la elección de Laura Gil como secretaria general adjunta, marcando un antes y un después en la composición de sus máximas autoridades.
Gil, diplomática colombiana de amplia trayectoria, fue seleccionada en segunda ronda de votación, imponiéndose sobre la peruana Ana María Sánchez y la guatemalteca Claudia Escobar. Logró el respaldo de 19 Estados miembros, alcanzando la mayoría absoluta.
Su mandato, que se extenderá de 2025 a 2030, comenzará el próximo 16 de julio, cuando releve al actual secretario general adjunto, el beliceño Néstor Méndez. Gil ocupará el segundo puesto de mayor jerarquía en la OEA, por debajo del surinamés Albert Randim, electo en marzo como secretario general.
El nombramiento fue recibido con entusiasmo por el Gobierno colombiano. La canciller Laura Sarabia celebró la decisión, señalando que se trató de “un hito histórico” para el organismo regional y destacando el papel de Colombia en la diplomacia multilateral.
“Es un orgullo inmenso, no solo para mí, sino para todo el pueblo colombiano”, manifestó Sarabia desde la sede de la OEA en Washington.
Laura Gil, de 59 años, se desempeña actualmente como embajadora de Colombia en Austria. Anteriormente, fue viceministra de Asuntos Multilaterales y es reconocida por su firme compromiso con los derechos humanos y su amplia experiencia en organismos internacionales.
Nacida en Uruguay y nacionalizada colombiana, Gil ha desarrollado una carrera destacada en el ámbito diplomático y académico. Además, es conocida por su defensa de los derechos de las mujeres, la comunidad LGTBI y los pueblos indígenas.
Con su llegada a la Secretaría General Adjunta, la OEA introduce una perspectiva renovada en sus altos mandos. La elección de Gil se suma a la reciente designación de Randim, el primer caribeño en liderar el organismo.
Ambos asumirán sus funciones en un contexto regional desafiante, con temas como las crisis en Haití y Venezuela, los flujos migratorios y el escepticismo hacia los mecanismos multilaterales por parte de sectores en Estados Unidos.
En ese escenario, la dupla Randim-Gil tendrá la tarea de reposicionar a la OEA como un organismo capaz de responder a los retos actuales de la región con equidad, representatividad y visión de futuro.


