La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha señalado que la Unión Europea suspenderá por 90 días las contramedidas anunciadas el miércoles en respuesta a los aranceles impuestos por Estados Unidos. Esta decisión se toma en paralelo con la tregua de igual duración establecida por el presidente estadounidense, Donald Trump, en su reciente política comercial. Durante este tiempo, los productos europeos, al igual que los de otros países afectados, mantendrán un arancel del 10%, en lugar de los incrementos del 20% y 25% inicialmente previstos.
En su comunicado, Von der Leyen manifestó que la UE está dispuesta a explorar vías de negociación, agradeciendo el gesto de Trump. Sin embargo, la presidenta germana dejó claro que, si las negociaciones no avanzan como se espera, la UE no dudará en activar las contramedidas. “Si las negociaciones no son satisfactorias, nuestras contramedidas entrarán en vigor”, advirtió.
La decisión de Bruselas se produce después de que los 27 Estados miembros de la UE, con la excepción de Hungría, dieran luz verde a un paquete de medidas en respuesta a los aranceles del 25% impuestos por EE.UU. al acero y al aluminio. Estas medidas son consideradas una respuesta proporcional a las restricciones comerciales de Washington. En la crisis comercial de 2018, la UE ya había adoptado medidas similares, pero esta vez, algunos países europeos han solicitado excluir productos como el whisky bourbon de las contramedidas.
Las contramedidas aprobadas por la Comisión Europea se implementarán en tres fases, con un impacto económico estimado en 81.000 millones de euros anuales. La primera fase, que abarca productos por un valor de 3.900 millones de euros, comenzará el 15 de abril. La segunda, con un comercio afectado por valor de 13.500 millones de euros, se pondrá en marcha el 16 de mayo. Finalmente, la tercera fase, que incluye productos como la soja y las almendras, entrará en vigor el 1 de diciembre y afectará un comercio valorado en 3.500 millones de euros.
La lista de productos que la UE está preparando para las contramedidas es amplia e incluye artículos como el maíz dulce, arroz, puros, cigarrillos, aceites esenciales, calzado, muebles, y vidrios de seguridad u ópticos. Todos ellos han sido seleccionados de manera estratégica para ejercer un impacto “proporcionado” sobre la economía de EE.UU., minimizando las repercusiones para los consumidores europeos.
La UE, como uno de los bloques comerciales más poderosos del mundo, mantiene varias opciones en su arsenal. Algunas capitales europeas han planteado la posibilidad de aplicar el instrumento anti-coerción, un conjunto de medidas arancelarias más severas que podría dirigirse, entre otros sectores, a las grandes empresas tecnológicas de EE.UU. Estas empresas, ya en la mira de la justicia europea, enfrentan acusaciones por presuntas violaciones a las normativas de competencia y transparencia.
A pesar de las amenazas de medidas más drásticas, la situación permanece incierta. Von der Leyen y otros líderes europeos han expresado su disposición a mantener las negociaciones abiertas, reconociendo la importancia de las relaciones transatlánticas. No obstante, las tensiones comerciales entre la UE y EE.UU. no desaparecerán en el corto plazo, y el futuro del comercio internacional seguirá siendo un terreno de disputa.


