Jeannette Jara, exministra de trabajo arrasa en las primarias y se convierte en la candidata presidencial de la izquierda chilena

Con un respaldo mayor al 60 %, la exministra comunista Jeannette Jara se impuso en las primarias progresistas en Chile y será la representante de la izquierda en las elecciones presidenciales de noviembre. Su triunfo evidencia un giro hacia el eje más ideológico del oficialismo y deja golpeada a la socialdemocracia, otrora dominante.

La izquierda chilena ya tiene candidata presidencial para las elecciones del 16 de noviembre: Jeannette Jara, exministra de Trabajo del gobierno de Gabriel Boric y militante del Partido Comunista, se impuso con claridad en las primarias del bloque progresista. Con más del 60 % de los votos y el 45 % del escrutinio oficial, su victoria fue contundente frente a sus tres competidores, especialmente ante Carolina Tohá, referente de la socialdemocracia tradicional.

Este resultado marca un punto de inflexión histórico: es la primera vez desde el retorno a la democracia en 1990 que un dirigente del Partido Comunista lidera una candidatura presidencial unificada de la izquierda. Con este respaldo, Jara se posiciona como la figura que canaliza un progresismo más alineado ideológicamente con el núcleo duro del gobierno, en contraste con la moderación representada por Tohá.

La votación también dejó en evidencia las fracturas dentro del oficialismo. Mientras Jara capitalizó la mayor parte del voto militante, Gonzalo Winter, del Frente Amplio, apenas alcanzó un 8,9 % de los sufragios. Jaime Mulet, de la Federación Regionalista Verde Social, quedó en cuarto lugar con un magro 2,8 %. Pese a ello, todos los candidatos derrotados expresaron su apoyo inmediato a Jara, enfatizando la necesidad de unidad frente al desafío electoral de noviembre.

Gonzalo Winter, al felicitar a la ganadora, sostuvo que el proceso dejó una izquierda “más cohesionada” que en elecciones anteriores. Reafirmó que el Frente Amplio respaldará activamente la candidatura de Jara, sumando a sus alcaldes, concejales y bases territoriales. Su mensaje buscó mostrar una imagen de solidez dentro del oficialismo, aunque los números reflejan una caída del apoyo a su sector incluso en plazas históricas como Santiago o Valparaíso.

Carolina Tohá reconoció que el resultado fue doloroso para su sector. A pesar de haber sido ministra del Interior en el actual gobierno, no logró convencer al electorado interno. Afirmó que la derrota fue inesperada, pero ratificó su compromiso con el acuerdo de unidad y con el proyecto de una centroizquierda que, aunque debilitada, buscará mantenerse competitiva frente a una derecha fortalecida.

La preocupación de Tohá no se limitó al resultado electoral: también advirtió sobre la baja participación en las primarias, señalando que el principal desafío será reconectar con la ciudadanía. “Debemos reconstruir puentes y credibilidad, para que la ciudadanía sienta que nuestras propuestas les hablan directamente”, declaró.

Desde su base en Copiapó, el diputado Jaime Mulet no pudo dar declaraciones inmediatas debido a retrasos en su vuelo. Su bajo desempeño refuerza la tesis de que las fuerzas más periféricas dentro del bloque progresista no lograron consolidar una alternativa propia ni capitalizar el desgaste de las figuras tradicionales.

Jeannette Jara, de 51 años, es abogada y administradora pública. Su gestión en el Ministerio de Trabajo fue clave para el gobierno de Boric: lideró la reforma de pensiones, impulsó el aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Estas medidas, con fuerte contenido social, la proyectaron como una figura cercana y eficaz, lo que potenció su perfil de cara a la candidatura.

El resultado de este domingo también significa un revés para el Frente Amplio, la agrupación del presidente Gabriel Boric. Foto:  (EFE/ Presidencia de Chile)

A diferencia de otros líderes comunistas, Jara ha mostrado mayor flexibilidad en temas de política internacional. Ha evitado alinearse ciegamente con los regímenes de Cuba o Venezuela, marcando una distancia que muchos interpretan como un intento de modernizar la imagen del partido. Esta postura le ha valido comparaciones con Michelle Bachelet, tanto por su estilo político como por su capacidad de tender puentes con sectores moderados.

Su candidatura enfrentará en noviembre a una derecha fragmentada pero liderando las encuestas. Evelyn Matthei (Chile Vamos), José Antonio Kast (Partido Republicano) y Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) competirán sin haber realizado primarias. Esta dispersión opositora podría abrir una ventana para el bloque progresista, aunque todos los sondeos actuales nos muestran por delante en intención de voto.

El triunfo de Jara también es sintomático de la crisis de representación que atraviesa la socialdemocracia chilena, que gobernó durante 20 años después de la dictadura y hoy lucha por mantener relevancia. Su pobre desempeño en las primarias, incluso en regiones tradicionalmente afines, deja en evidencia un desgaste estructural difícil de revertir en el corto plazo.

Jeannette Jara se convierte así en la segunda mujer del Partido Comunista en liderar una candidatura presidencial, tras Gladys Marín en 1999. Su reto será doble: mantener cohesionado al oficialismo y convencer a un electorado que, según las cifras, cada vez acude menos a votar. La elección de noviembre será una prueba decisiva no solo para su figura, sino para el futuro del progresismo chileno.