El conflicto entre Israel y el grupo chií Hezbolá volvió a escalar este viernes, cuando la aviación israelí ejecutó una nueva y potente ofensiva sobre el sur del Líbano, en lo que representa el tercer ataque de esta magnitud en apenas una semana. Las hostilidades se han intensificado pese a un alto el fuego en vigor desde hace más de medio año.
Según reportó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN), los bombardeos comenzaron alrededor de las 11:00 hora local (8:00 GMT), cuando cazas israelíes lanzaron una serie de ataques aéreos sobre zonas boscosas y montañosas en las regiones de Ali al Taher, Kfar Tebnit y Nabatieh al Fawqa.
El medio estatal indicó que las explosiones fueron particularmente potentes y se escucharon con fuerza en toda la región. Minutos después de los primeros impactos, una segunda oleada volvió a golpear los mismos puntos, aumentando la preocupación entre la población local y los observadores internacionales.
Esta ofensiva marca la tercera gran acción aérea de Israel en el sur del Líbano en los últimos siete días. Los bombardeos anteriores, ejecutados el pasado viernes y lunes, habrían tenido como objetivo almacenes de armas e infraestructuras militares vinculadas a Hezbolá, según fuentes israelíes.
Aunque los ataques aéreos no son inéditos, este tipo de campañas de gran escala han sido poco frecuentes desde que las partes alcanzaron un acuerdo de cese de hostilidades en noviembre del año pasado. Sin embargo, Israel ha continuado realizando incursiones esporádicas, especialmente mediante drones y misiles guiados de precisión.
La ofensiva se produce apenas un día después de que el ejército israelí confirmara la muerte de dos presuntos miembros de Hezbolá en ataques dirigidos contra las localidades libanesas de Beit Lif y Barachit. Uno de ellos habría sido un alto responsable de las fuerzas de élite del grupo, mientras que el otro integraba su batallón de observación.
Hezbolá, aliado cercano de Irán y actor clave en la política libanesa, ha mantenido una presencia militar significativa en el sur del país, cerca de la frontera con Israel. Las tensiones entre ambas partes son de larga data, aunque han experimentado repuntes puntuales tras el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023.
La reciente intensificación de los bombardeos israelíes plantea dudas sobre la viabilidad del alto el fuego y sobre la estabilidad en la región, ya de por sí afectada por múltiples focos de conflicto. Analistas internacionales han advertido que una escalada no contenida podría derivar en una nueva guerra abierta entre Israel y Hezbolá.
Desde Tel Aviv, las autoridades israelíes han sostenido que las acciones militares son “defensivas” y buscan prevenir ataques o acumulaciones de armamento por parte del grupo libanés. No obstante, la amplitud y frecuencia de las operaciones recientes apuntan a una estrategia más ofensiva y sostenida.
Por su parte, el gobierno libanés ha condenado los ataques como una violación a su soberanía y ha solicitado a la comunidad internacional que intervenga para evitar un deterioro mayor de la situación. Hasta el momento, no se han reportado cifras oficiales de víctimas tras los bombardeos de este viernes.


