Guatemala y Honduras acuerdan con EE.UU. recibir a solicitantes de asilo de terceros países

Los gobiernos de Guatemala y Honduras suscribieron acuerdos con Estados Unidos para ofrecer refugio a solicitantes de asilo que de otro modo viajarán directamente al país norteamericano. La medida, promovida por la administración Donald Trump, flexibiliza las devoluciones hacia terceros países.

Guatemala y Honduras firmaron nuevos acuerdos con Estados Unidos para convertirse en países de “tercer refugio”, según informó este jueves la secretaría de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem, tras su gira por Centroamérica.

Estas alianzas forman parte de la estrategia de la administración Trump para ampliar sus herramientas en materia migratoria, permitiendo que solicitantes de asilo puedan ser devueltos a estos países, además de su país de origen. Noem destacó que estos pactos ofrecen a los refugiados una alternativa diferente a llegar a Estados Unidos, subrayando que el deber es garantizar “un lugar seguro”, no necesariamente dentro del territorio estadounidense.

La adhesión de Guatemala se suma a la de Honduras, que ya contaba con un tratado similar. Ambos gobiernos se comprometen a recibir, proteger y otorgar estatus de refugiado a quienes sean devueltos bajo este mecanismo. Estos convenios se gestan desde hace meses, y Estados Unidos ejerció presión sobre ambos países para formalizar los acuerdos y garantizar su aplicación efectiva, según señaló la secretaria Noem.

Durante el primer mandato de Trump, EE.UU. firmó acuerdos de tercer país seguro con El Salvador, Honduras y Guatemala, pretendiendo negar el acceso al asilo a quienes ya hubieran transitado por estos países. EE.UU. mantiene este tipo de alianza con Canadá desde 2002, permitiendo la devolución de solicitantes que han ingresado primero a territorio canadiense.

La dificultad práctica radica en que los países centroamericanos reciben un importante flujo de migrantes huyendo de la violencia y la pobreza, sin infraestructura suficiente para responder adecuadamente. En febrero pasado, EE.UU. remendó el pacto con Guatemala y El Salvador. En el caso guatemalteco era un acuerdo de tránsito; en el salvadoreño, además, contemplaba el encarcelamiento de migrantes.

México, por su parte, descartó firmar un pacto semejante, aunque desde 2017 ha recibido más de 5.000 migrantes devueltos, ofreciéndoles apoyo humanitario para retornar a sus países de origen. Estados Unidos también mantiene acuerdos similares con Panamá y Costa Rica, aunque la cifra de migrantes derivados es hasta ahora limitada—menos de 300 hacia Panamá y menos de 200 hacia Costa Rica en febrero.

En suma, los acuerdos amplían las opciones de EE.UU. para gestionar flujos migratorios hacia territorios donde hay dificultades para devolver personas a sus países de origen, balanceando las presiones políticas, humanitarias y logísticas.