El gobierno israelí se prepara para una reunión crucial este viernes con el objetivo de discutir y aprobar un acuerdo de alto el fuego negociado con la mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos. Este acuerdo busca dar fin a la guerra en Gaza, que ha dejado miles de muertos y ha intensificado la crisis humanitaria en la región.
Según la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, el acuerdo contempla un cese de hostilidades que comenzaría este domingo, junto con el intercambio de prisioneros palestinos por los rehenes israelíes secuestrados por Hamas. El acuerdo se presenta como un paso importante para aliviar la situación en Gaza y poner fin al conflicto que ha devastado a la región.
El gobierno de Israel, sin embargo, ha señalado que Hamas ha incumplido algunos de los términos del acuerdo, lo que ha causado tensiones sobre la ejecución del mismo. Las autoridades israelíes han acusado al grupo militante de tratar de extorsionar concesiones de último momento, algo que fue rechazado por Hamas.
En este contexto, Netanyahu y su equipo de seguridad se reunieron para discutir la viabilidad del acuerdo. Un portavoz de la oficina del primer ministro informó que se había alcanzado un acuerdo preliminar sobre la liberación de rehenes, y que la reunión del gabinete de seguridad este viernes se centrará en dar luz verde a la implementación del mismo.
Uno de los puntos críticos del acuerdo radica en la liberación de prisioneros palestinos, que podría verse afectada por las demandas de Hamas sobre la selección de los reclusos a ser liberados. Además, se discute la presencia de fuerzas israelíes en el corredor Filadelfi, un área clave en la franja de Gaza.
Aunque el gabinete de seguridad israelí aún no aprobará formalmente el acuerdo hasta la noche del sábado, la demora se debe a un periodo de 24 horas para que los opositores al acuerdo puedan presentar apelaciones ante el Tribunal Superior de Justicia, lo cual es necesario debido a que coincide con el inicio del Shabat, el sábado por la tarde.
Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, expresó su optimismo sobre la implementación del alto el fuego, confiando en que el acuerdo se cumpla según lo planeado. Sin embargo, las tensiones internas en el gobierno israelí siguen siendo una barrera para una implementación fluida.
Miembros del gabinete israelí, incluidos el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, han mostrado su oposición al acuerdo, calificándolo de “irresponsable” y “peligroso”. Estas discrepancias internas reflejan las profundas divisiones sobre cómo abordar el conflicto y las negociaciones con Hamas.
A nivel internacional, el acuerdo ha recibido un amplio respaldo. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebró el pacto, destacando que representa un paso importante hacia la liberación de los rehenes y el fin de la guerra. También resaltó que la segunda fase del acuerdo podría permitir la reconstrucción de Gaza y el establecimiento de una paz duradera.
La comunidad internacional, incluyendo a Francia y Arabia Saudita, también ha expresado su apoyo al acuerdo, comprometiéndose a asistir en la reconstrucción de Gaza. La UNRWA y la OMS han señalado que la reconstrucción del sistema de salud de Gaza será fundamental para el futuro de la región, con una estimación de que se necesitarán miles de millones de dólares en asistencia humanitaria y ayuda para la infraestructura.


