Donald Trump y Xi Jinping mantienen una conversación telefónica a días de la investidura presidencial en Estados Unidos

En una llamada telefónica clave, Xi Jinping y Donald Trump discutieron varios temas importantes, entre ellos el comercio, el fentanilo y TikTok. A pesar de las tensiones comerciales previas, ambos líderes expresaron su disposición a resolver problemas de manera conjunta, en lo que promete ser un nuevo capítulo en las relaciones entre Estados Unidos y China.

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron una conversación telefónica este viernes, un intercambio que se realizó en medio de un ambiente de tensiones políticas y comerciales entre ambas potencias globales. Según informes de los medios estatales chinos, la llamada tuvo lugar el 17 de enero, aunque los detalles específicos de la conversación no se dieron a conocer inmediatamente.

Trump, por su parte, expresó en redes sociales que la llamada fue productiva tanto para China como para Estados Unidos. “Espero que podamos resolver muchos problemas juntos”, dijo el presidente electo, señalando que los temas tratados incluyeron el comercio, la crisis del fentanilo y la aplicación de la popular plataforma TikTok en suelo estadounidense. Además, subrayó que él y el presidente Xi se comprometen a trabajar en conjunto para hacer del mundo un lugar “más pacífico y seguro”.

La conversación llega en un momento de importantes cambios para las relaciones bilaterales entre los dos países, que han atravesado una serie de desencuentros y conflictos, especialmente bajo la administración de Trump en su primer mandato. Durante esa etapa, el mandatario estadounidense inició una amarga guerra comercial con China, imponiendo aranceles a las importaciones chinas y acusando a Beijing de prácticas comerciales desleales. Trump también ha señalado que China contribuyó al grave problema de la crisis del fentanilo en Estados Unidos, lo que ha tensado aún más los lazos entre ambas naciones.

A pesar de estas tensiones, la conversación de este viernes también mostró un tono conciliatorio por parte de Trump, quien destacó que espera que los dos países puedan superar sus diferencias y encontrar soluciones a los problemas comunes. Además, en el marco de la llamada, se tocó también el tema de la plataforma TikTok, que ha sido objeto de regulaciones en Estados Unidos debido a preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos.

Por su parte, China también hizo un gesto hacia la diplomacia, anunciando que el vicepresidente Han Zheng representará al país en la ceremonia de toma de posesión de Trump, prevista para la próxima semana. Este gesto es significativo, ya que representa un esfuerzo de Pekín por mantener canales de comunicación abiertos, a pesar de las tensiones que han marcado la relación bilateral en los últimos años.

Cabe señalar que la decisión de enviar a Han Zheng a la toma de posesión de Trump llega más de un mes después de una invitación extendida por el presidente electo, quien, a diferencia de la tradición, no invitó a un líder extranjero a asistir a la investidura. Esto ha sido interpretado por algunos como un intento de Trump de distender las relaciones con China antes de asumir su cargo.

Este cambio de enfoque también se da en un contexto más amplio de política exterior, con Xi Jinping destacando en diciembre la disposición de China para entablar un diálogo constructivo con Estados Unidos. El presidente chino advirtió que una guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo no beneficiaría a ninguna de las partes, algo que refleja la voluntad de ambas naciones por evitar un deterioro mayor en sus relaciones.

Por su parte, el gobierno chino ha criticado recientemente las posiciones de ciertos miembros del gabinete de Trump, especialmente las declaraciones del senador Marco Rubio, quien ha calificado a China como uno de los adversarios más peligrosos para Estados Unidos. La respuesta de Pekín ha sido firme, pidiendo a Washington que cese con los “ataques injustificados” y que busque una relación más equilibrada.

A medida que la administración de Trump se prepara para asumir, las expectativas son altas en cuanto a cómo manejará la relación con China, un tema central en su política exterior. La llamada entre Trump y Xi podría ser solo el principio de una serie de conversaciones y acciones destinadas a redefinir los términos de este vínculo crucial para el orden mundial.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino expresó su esperanza de que el nuevo gobierno de Estados Unidos busque fortalecer el diálogo y la cooperación con China. Según las declaraciones oficiales, ambos países deberían trabajar para gestionar sus diferencias de manera efectiva, ampliar la cooperación mutua y crear una relación estable, saludable y sostenible.