El Senado argentino resolvió este jueves la expulsión del congresista Edgardo Kueider por “inhabilidad moral”, tras una votación que arrojó 61 votos a favor, 5 en contra y una abstención. El legislador, quien se encontraba detenido en Paraguay, fue acusado de intentar ingresar al país vecino con más de 200.000 dólares sin declarar, en lo que se considera un caso de tentativa de contrabando. Esta medida fue tomada después de una extensa y agitada sesión parlamentaria que duró alrededor de cinco horas, en la que se debatió si debía prevalecer la suspensión temporal o la remoción definitiva de su cargo.
En el transcurso del debate, se discutió la posibilidad de suspender a Kueider en lugar de expulsarlo de manera definitiva. Sin embargo, el oficialismo no consiguió los votos necesarios para esta opción, lo que llevó a que finalmente se aprobara su expulsión. Ezequiel Atauche, senador oficialista, explicó que aunque su bloque prefería una suspensión temporal, al no alcanzar los dos tercios necesarios, se decidió respaldar la expulsión de Kueider.
El impacto de esta medida es significativo, ya que con la expulsión de Kueider, su reemplazante, Stefanía Cora, asumirá su puesto en el Senado. Esto cambia la composición del cuerpo legislativo, con lo que el oficialismo pierde un aliado crucial, debilitando aún más su posición. Por otro lado, este cambio favorece al sector de la oposición liderado por Cristina Fernández de Kirchner, quien ahora cuenta con un nuevo legislador, acercándose cada vez más al quórum propio.
Kueider, quien fue electo en 2019 como parte de la coalición peronista Frente de Todos, ya había mostrado signos de distanciamiento del oficialismo en los últimos meses. En junio de este año, votó a favor de la Ley Bases, promovida por la coalición opositora La Libertad Avanza, encabezada por el presidente Javier Milei. Este voto sorprendió a muchos, pues representaba una clara ruptura con el bloque peronista, y muchos lo interpretaron como un signo de su giro hacia la oposición.
El senador José Mayans, representante del peronismo en la sesión, fue tajante al expresar su descontento con la situación: “Queremos la banca que nos robaron por plata”, dijo, evidenciando la tensión política en torno al caso. Las palabras de Mayans reflejan el malestar en sectores del oficialismo por lo que consideran una traición de Kueider a la coalición en la que se había integrado.
Kueider y su secretaria, Iara Guinsel Costa, fueron arrestados en Paraguay a principios de diciembre cuando intentaban cruzar el Puente de la Amistad, que conecta la ciudad de Ciudad del Este con Foz de Iguazú. Al momento de la detención, se encontraron más de 200.000 dólares en efectivo no declarados, además de una suma en guaraníes y pesos argentinos, lo que provocó las imputaciones por tentativa de contrabando.
Mientras se realizaba la sesión en el Senado argentino, el caso de Kueider también seguía su curso judicial en Paraguay y en Argentina. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado solicitó el desafuero y la detención del senador, como parte de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y su posible vinculación en una red de sobornos ocurridos entre 2017 y 2019, cuando Kueider era director de la empresa estatal “Enersa” en Entre Ríos.
Además de los cargos por contrabando y enriquecimiento ilícito, Kueider está siendo investigado en Entre Ríos por la compra de bienes inmuebles de lujo, como departamentos y cocheras, en un edificio en la capital provincial. Estos bienes estarían registrados a nombre de su secretaria, Iara Guinsel Costa, y de la empresa “Betails”, de la cual Kueider posee el 50% de las acciones.
A medida que el caso de Kueider avanza en las instancias judiciales y políticas, su expulsión del Senado parece ser solo un capítulo más en una historia que promete seguir marcando la agenda pública. Las repercusiones de esta decisión van más allá de la figura de Kueider, ya que pone en evidencia la tensión entre los distintos bloques políticos y la lucha por la distribución del poder en el Congreso.


