El presidente de Paraguay, Santiago Peña, inauguró la nueva sede de la Embajada de Paraguay en Jerusalén, un acto que representa un importante gesto de apoyo al Estado de Israel. Este traslado se produce en medio de un contexto internacional en el que la mayoría de los países no reconocen a Jerusalén como la capital israelí. El mandatario paraguayo consideró que mudar la embajada a la Ciudad Santa era una “obligación moral” del pueblo paraguayo.
En la ceremonia, Peña estuvo acompañado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien agradeció la visita y expresó su agradecimiento por este “poderoso testamento a la verdad y la amistad duradera” entre Paraguay e Israel. Este evento también refuerza la posición de Paraguay en las relaciones internacionales, particularmente en su apoyo a las posturas israelíes en foros internacionales.

El traslado de la embajada paraguaya a Jerusalén refleja una postura clara del gobierno de Peña en favor de Israel, continuando con la política proisraelí de su predecesor Horacio Cartes. No obstante, esta decisión contrasta con la postura internacional mayoritaria, que no reconoce la ciudad como capital israelí, dado que la parte este de Jerusalén está en disputa y es reclamada por los palestinos.
La mudanza de la embajada también se alinea con el apoyo que Paraguay ha mostrado en las votaciones de la ONU sobre el conflicto en Gaza. En las últimas resoluciones, Paraguay votó junto a Israel y Estados Unidos en contra de resoluciones que pedían un alto al fuego en Gaza, un gesto que subraya la afinidad política y diplomática entre ambos países.
La decisión de Peña de trasladar la embajada a Jerusalén es también un cumplimiento de una ambición del expresidente Cartes, que en 2018 había iniciado este proceso, aunque luego fue revertido por su sucesor, Mario Abdo Benítez. La medida generó tensiones, y como respuesta, Israel cerró su embajada en Asunción y suspendió programas de cooperación.
Este cambio en la política exterior de Paraguay fue seguido de una reanudación de relaciones con Israel, que reabrió su embajada en Asunción tras el anuncio de Peña. La medida de Peña es una señal de fortalecimiento de los lazos bilaterales y de alineación con las políticas israelíes en el contexto global.
En su visita a Jerusalén, el presidente Peña también aprovechó para conocer sitios históricos de la ciudad, como el Museo del Holocausto, el Muro de los Lamentos y el Santo Sepulcro. Peña, acompañado por la primera dama Leticia Peña, expresó su compromiso con Paraguay, Israel y el pueblo judío, pidiendo en sus oraciones “fortaleza y sabiduría” para cumplir con su misión como líder de su país.
La inauguración de la embajada paraguaya en Jerusalén es un paso significativo en las relaciones internacionales de Paraguay, que se mantiene firme en su postura de apoyo a Israel, pese a las críticas de la comunidad internacional y la controversia sobre el estatus de Jerusalén.


