El memorando firmado en el Palacio de Carondelet establece que EE. UU. designará un oficial de enlace en Ecuador, y Ecuador enviará uno de la Policía Nacional a EE. UU., por un periodo inicial de 18 meses.
El objetivo del convenio es reforzar la coordinación operativa, mejorar el intercambio de información sobre sospechosos y crear análisis conjuntos para enfrentar amenazas regionales como el narcotráfico o la trata de personas.
Durante la visita, la delegación ecuatoriana incluyó a la canciller Gabriela Sommerfeld, y los ministros del Interior y Defensa, mientras que EE. UU. estuvo representada por Noem y el embajador interino Lawrence Petroni.
Kristi Noem afirmó que “la información es nuestra mejor herramienta” en la lucha contra pandillas y terroristas tras la firma del acuerdo. También se acordó el intercambio de datos biométricos de personas vinculadas a delitos serios, para mejorar su identificación y seguimiento transnacionalmente.

La visita oficial responde al aumento de la violencia asociada a mafias transnacionales y al tráfico ilegal en Ecuador, lo que demandaba respuestas coordinadas.
El embajador Petroni calificó el acuerdo de “estratégico”, al permitir compartir personal y capacidades para neutralizar amenazas comunes.
La cooperación se inscribe en una política regional liderada por EE. UU. que busca anticiparse a la criminalidad mediante acuerdos bilaterales energizados por datos y tecnología.
El enfoque encaja con el objetivo de evitar el ingreso de personas vinculadas con grupos delictivos, y proteger fronteras y ciudadanos de ambas naciones.
Noem destacó que Ecuador se ha convertido en “socio clave” en Sudamérica, afirmando que la colaboración ya no es solo histórica, sino estratégicamente reforzada.


