Los votantes ecuatorianos expresaron su rechazo a las cuatro preguntas del referéndum y la consulta popular impulsadas por el presidente Daniel Noboa. El “No” ganó en todos los casilleros, según los datos preliminares del Consejo Nacional Electoral (CNE).
La pregunta sobre bases militares extranjeras obtuvo cerca del 60% de votos negativos, mientras que la eliminación del financiamiento público a los partidos alcanzó el 57%. La reducción del número de asambleístas fue rechazada por un 53% y la convocatoria a una Asamblea Constituyente obtuvo un 61% de “No”.
Noboa reconoció los resultados en su cuenta de X, asegurando que su gobierno respetará la voluntad de los ciudadanos y continuará trabajando por el país con las herramientas disponibles.

Las reformas buscaban modificar el andamiaje institucional establecido por la Constitución de Montecristi de 2008. Entre ellas, permitir bases militares extranjeras, suprimir el financiamiento estatal a los partidos, reducir la Asamblea de 151 a 73 miembros y consultar sobre una nueva Asamblea Constituyente.
El mensaje de las urnas refleja, entre otros factores, la desalineación del electorado joven con la agenda gubernamental. Cerca del 27% de los votantes tiene entre 18 y 29 años, y casi la mitad del padrón tiene menos de 40.
La campaña fue breve y marcada por la falta de debates oficiales. Sin embargo, resistencias al paquete de reformas lograron articularse, con el respaldo de la Conaie, sindicatos y partidos opositores que cuestionaron el financiamiento, las bases militares y la concentración de poder que supondría un proceso constituyente.
Desde el oficialismo, el Gobierno y partidos aliados defendieron las reformas como necesarias para garantizar seguridad, transparencia y eficiencia, pero no lograron revertir la desconfianza de un electorado acostumbrado a procesos de cambio con efectos mixtos.
El contexto electoral estuvo marcado por años de crisis política, sucesión de presidentes, disolución anticipada del Congreso en 2023 y un aumento de la violencia criminal, que posiciona a Ecuador como uno de los países más inseguros de la región.
El resultado no necesariamente respalda a la oposición organizada, pero evidencia la cautela de los votantes frente a cambios profundos en la Constitución y el sistema político. La experiencia de la Carta Magna de 2008 dejó percepciones mixtas sobre la consolidación del presidencialismo y los derechos ciudadanos.
Para Noboa, los resultados representan un revés político: no podrá reducir la Asamblea, modificar el financiamiento de partidos ni habilitar bases militares extranjeras, y la posibilidad de una nueva Constitución queda frenada.
Por su parte, los movimientos sociales y la oposición que promovieron el “No” celebran una victoria al detener las reformas, aunque deberán trabajar en propuestas alternativas frente a un gobierno que mantiene legitimidad y mandato vigente.


