Nuevo ataque en Uruguay: dejan amenaza violenta contra la directora del INR y su familia

Dos hombres en moto atacaron la sede del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) en Montevideo con disparos y piedras, dejando un mensaje intimidatorio dirigido a la directora. El hecho se produce en un contexto de creciente violencia vinculada al crimen organizado en Uruguay.

La sede del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), responsable de la administración de las cárceles uruguayas, fue atacada por dos hombres que llegaron en motocicleta, dispararon contra la fachada y lanzaron una piedra, provocando daños en un vidrio.

Los agresores también dejaron una amenaza escrita: “Ojo x ojo la próxima va pa’ tu auto con tu familia adentro (sic)”, generando alarma en las autoridades y en el sistema político.

Según reportó el periodista Gabriel Pereyra, el ataque ocurrió minutos después de las 2:00 a. m., en la intersección de las calles Cerro Largo y Andes, en el centro de Montevideo.

Las primeras investigaciones apuntan a que la acción podría ser una represalia contra la directora del INR, Ana Juanche, por recientes traslados de jefes de bandas desde el Comcar, una de las cárceles más peligrosas del país.

Este atentado se produce a menos de dos meses del ataque frustrado contra la casa de la fiscal de Corte Mónica Ferrero, quien recibió disparos y el impacto de una granada en su domicilio. Por centímetros, la funcionaria no sufrió heridas fatales.

El ministro del Interior, Carlos Negro, manifestó su respaldo a la directora del INR a través de X, anunciando que se destinarán todos los recursos necesarios para capturar a los responsables y reforzar la seguridad del personal.

Negro destacó el profesionalismo y compromiso de Juanche, subrayando que su gestión al frente del sistema penitenciario ha sido “destacada” y que no habrá tolerancia ante actos de violencia relacionados con el crimen organizado.

La vicepresidenta Carolina Cosse condenó el hecho en redes sociales, señalando que la delincuencia responde con violencia cuando se siente perseguida por las autoridades.

Según fuentes policiales, el ataque podría estar vinculado a los recientes traslados de líderes de bandas criminales, que estaban siendo investigados por mantener comunicación con sus organizaciones fuera de las cárceles.

Otra hipótesis es que el atentado fue cometido por un grupo criminal intentando desviar la investigación hacia rivales, una estrategia que las autoridades ya han identificado en episodios previos de violencia.

El INR no es ajeno a este tipo de ataques: hace once meses, su sede también fue atacada con disparos y un mensaje intimidatorio tras el traslado de un líder narco, Luis Fernández Albín, a una cárcel de máxima seguridad.

La Policía continúa con tareas de inteligencia para identificar tanto a los autores materiales como intelectuales del atentado, mientras el sistema de seguridad uruguayo evalúa reforzar las medidas preventivas en sedes estratégicas y para el personal del sector penitenciario.