Corea del Sur eligió este martes a Lee Jae-myung como su nuevo presidente tras unos comicios extraordinarios que captaron la atención del país por su carácter decisivo y simbólico. El anuncio de su victoria se produjo luego de que las principales cadenas televisivas confirmarán las proyecciones que lo colocaban como el vencedor indiscutible.
“Rindo homenaje a la gran decisión del pueblo”, declaró Lee pasada la medianoche desde su residencia en el distrito de Gyeyang, Incheon. Las cadenas KBS, MBC y SBS dieron como “seguro” su triunfo poco antes de la medianoche, al otorgarle un 51,7% de los votos frente al 39,3% del conservador Kim Moon-soo, quien reconoció la derrota.
La victoria del progresista marca el retorno del Partido Democrático al poder tras la destitución del expresidente Yoon Suk-yeol, removido por intentar imponer una ley marcial el pasado diciembre. Esta elección extraordinaria pone fin a meses de crisis política e institucional.
Lee, de 60 años, asume el cargo sin período de transición, tal como lo establece la ley en estos casos. La ceremonia de investidura está programada para este miércoles, horas después de que se oficialicen los resultados. En sus primeras palabras como presidente electo, prometió “no defraudar las expectativas del pueblo”.
De origen humilde, Lee nació en 1964 en Andong y creció en condiciones de pobreza en Seongnam, ciudad donde más tarde iniciaría su carrera política. Abogado de derechos humanos y defensor de políticas públicas innovadoras, su ascenso es considerado por muchos como un símbolo del esfuerzo personal y la movilidad social.
Fue alcalde de Seongnam y luego gobernador de Gyeonggi, donde impulsó programas sociales como el ingreso básico para jóvenes. Tras perder por estrecho margen las presidenciales de 2022 frente a Yoon, reconstruyó su imagen con un discurso más moderado y conciliador, logrando el respaldo abrumador de su partido en abril.
Sin embargo, el nuevo mandatario enfrentará desde el primer día una amenaza judicial. El Tribunal Supremo reabrió en mayo un caso por presunta falsedad en declaraciones sobre un polémico proyecto urbanístico en Daejang-dong. La nueva audiencia está fijada para el 18 de junio.
La controversia gira en torno a posibles beneficios irregulares en dicho desarrollo, donde uno de los implicados, Kim Moon-ki, fue encontrado muerto en 2021. Aunque Lee fue absuelto en segunda instancia, el Supremo revocó ese fallo, dejando abierta una herida política de gran sensibilidad.
El caso plantea un dilema constitucional, ya que la carta magna surcoreana prohíbe procesar penalmente a un presidente en funciones, salvo en casos de insurrección o traición. La discusión jurídica ahora se centra en si los procesos iniciados antes de la investidura pueden proseguir.
En campaña, Lee optó por un perfil más centrado y menos confrontacional. Propuso un Ministerio de Clima y Energía, políticas de estímulo industrial y digital, y la ampliación del Ministerio de Igualdad de Género y Familia, en contraste con los conservadores que abogan por su supresión.
También ha prometido una política exterior basada en el pragmatismo, con énfasis en el diálogo intercoreano y relaciones internacionales de beneficio mutuo. A nivel interno, se comprometió a iniciar una “revolución luminosa” contra la corrupción y en favor de los sectores vulnerables.


