Congreso de Paraguay reconoce a Edmundo González Urrutia como Presidente electo de Venezuela

El Congreso paraguayo respalda la postura del presidente Santiago Peña en relación con la situación política de Venezuela, reconociendo a Edmundo González Urrutia como el legítimo ganador de las elecciones presidenciales.

El Congreso de Paraguay aprobó este miércoles una declaración que respalda la postura del Gobierno en torno a la situación política de Venezuela y, en particular, su decisión de reconocer a Edmundo González Urrutia como el “presidente electo legítimamente” del país. La Comisión Permanente de la Cámara Baja fue la encargada de aprobar el texto, que incluye las tres declaraciones presentadas por distintos sectores del Legislativo, todas con el objetivo de respaldar la posición del Ejecutivo de Santiago Peña.

El documento finalmente aprobado fue impulsado por los legisladores de la Asociación Nacional Republicana (ANR-PC) y del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). En él, se subraya que el Gobierno paraguayo ha definido al excandidato presidencial Edmundo González Urrutia como “el ganador legítimo de las elecciones presidenciales en Venezuela”, en contraposición a la investidura de Nicolás Maduro, cuya reelección ha sido ampliamente cuestionada por la comunidad internacional.

El respaldo parlamentario a la postura oficial se hizo eco de las declaraciones de varios legisladores que han criticado las condiciones políticas y sociales en Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro. Alejandro Aguilera, diputado de la ANR, destacó que en el actual contexto político de Venezuela los derechos de los ciudadanos están siendo sistemáticamente “coartados” y denunció las graves condiciones de hambre que atraviesa la población. Por su parte, Santiago Benítez, también de la ANR, defendió la postura de Paraguay, subrayando que el país actúa como “un Estado democrático” al reconocer a González Urrutia como presidente legítimo.

La senadora Lilian Samaniego, por su parte, insistió en que el proceso electoral en Venezuela estuvo marcado por una “falta de transparencia”, mencionando además la “persecución a opositores” y la “inhabilitación de candidaturas” como elementos que afectan la credibilidad de las elecciones presidenciales. La declaración del Congreso paraguayo, que ratifica la postura del Gobierno de Santiago Peña, se produce después de que el presidente de Paraguay reconociera oficialmente a González Urrutia como presidente electo de Venezuela, en un gesto que contrasta con la investidura de Nicolás Maduro, quien fue reelegido en unos comicios ampliamente criticados.

La relación diplomática entre Paraguay y Venezuela se ha tensado en las últimas semanas. Tras la declaración de reconocimiento a González Urrutia, el Gobierno de Caracas reaccionó con la ruptura de relaciones diplomáticas con Asunción, exigiendo la salida “inmediata” de todo el personal diplomático paraguayo en Venezuela.

El presidente Maduro, quien asumió un tercer mandato el 10 de enero, ha sido señalado por organismos internacionales como responsable de una serie de irregularidades en el proceso electoral, incluidas denuncias de fraude y represión política. En este contexto, la postura del Gobierno de Paraguay se mantiene firme en su apoyo a la oposición venezolana, a pesar de las tensiones diplomáticas con el régimen de Maduro.

A nivel internacional, diversos actores políticos han respaldado las denuncias sobre las elecciones en Venezuela, calificándolas de fraudulentas y no democráticas. En este sentido, la decisión de Paraguay de reconocer a González Urrutia como el legítimo presidente se alinea con las políticas de otros países que también han denunciado el autoritarismo y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela bajo el mandato de Maduro.

El reconocimiento de la victoria de González Urrutia y el respaldo de Paraguay a su figura como presidente electo forman parte de un panorama político complejo en América Latina, donde la situación de Venezuela sigue siendo un tema central en las relaciones internacionales y en los debates sobre democracia y derechos humanos.