El presidente venezolano Nicolás Maduro, quien asumió su tercer mandato en medio de la controversia por un proceso electoral ampliamente rechazado por la oposición y la comunidad internacional, dio a conocer este miércoles la creación de una comisión nacional para elaborar una propuesta de reforma constitucional. Según Maduro, la reforma tiene como objetivo “ampliar la democracia” y dar forma al perfil de la sociedad venezolana.
En su mensaje anual ante la nación, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Maduro destacó la importancia de esta reforma para “ampliar la democracia” en Venezuela, un país sumido en una profunda crisis económica, social y política. Para ello, firmó el decreto de creación de la comisión, que será encabezada por el fiscal general Tarek William Saab y contará con figuras clave del chavismo, como la vicepresidenta Delcy Rodríguez y la primera dama Cilia Flores.
En su intervención, Maduro detalló que la comisión también trabajará para establecer “comités de consulta constituyente”, los cuales se reunirán con diversos sectores del país, incluidos los migrantes venezolanos. Según el mandatario, esta medida busca garantizar una “inclusión total” en el proceso de reforma y definir con claridad la sociedad venezolana.
El presidente también mencionó que la reforma constitucional abarca tres grandes objetivos. El primero es el fortalecimiento de la democracia; el segundo, la definición de la nueva estructura social; y el tercero, el establecimiento de una economía sustentable, diversificada y con vocación exportadora que, según él, permita satisfacer las necesidades del pueblo venezolano.
Este anuncio de Maduro, que llega tras su cuestionada investidura el 10 de enero, no es nuevo. Ya en diciembre pasado, el mandatario había expresado su deseo de reformar la Constitución vigente, una idea que, en principio, se venía barajando en el seno del oficialismo desde hace varios años.
La Constitución actual de Venezuela, aprobada en 1999 bajo el liderazgo de Hugo Chávez, fue producto de una Asamblea Constituyente convocada por referéndum. Desde su aprobación, ha sido modificada en varias ocasiones, pero la propuesta de reformarla en este momento se produce en medio de una aguda crisis política y económica, que, para muchos, pone en duda la efectividad de tales reformas en un contexto de creciente represión y falta de confianza en las instituciones del país.
En 2017, el gobierno de Maduro impulsó la elección de una Asamblea Nacional Constituyente que no cumplió con su propósito de redactar una nueva Carta Magna. En su lugar, la ANC asumió el control del poder legislativo, ante la negativa del Parlamento, entonces controlado por la oposición. Esta Asamblea fue disuelta en diciembre de 2020, luego de que el chavismo recuperara el control del parlamento en unas elecciones boicoteadas por la oposición.


