El ministro del Interior de Paraguay, Enrique Riera, confirmó que este jueves y viernes se desarrollarán reuniones con una delegación norteamericana encabezada por el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur, con foco en la lucha contra el crimen organizado.
A Holsey lo acompañan funcionarios de alto rango de la Casa Blanca y el Departamento de Defensa de EE.UU., incluyendo al director senior del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental y al secretario asistente interino del Pentágono para la región. La presencia de estas figuras subraya la importancia geopolítica que Washington le asigna a Paraguay.
El encuentro contará con la participación del presidente Santiago Peña, así como de ministros claves del gabinete nacional: Relaciones Exteriores, Defensa, Interior, MITIC y comandantes de las Fuerzas Militares. La reunión busca establecer estrategias coordinadas frente a una amenaza que, según Riera, “supera fronteras y desestabiliza democracias”.
“El jefe del Comando Sur es un peso pesado en el mejor sentido. Viene acompañado de autoridades clave, y el tema central es el crimen organizado y mecanismos de defensa conjunta”, declaró el ministro. Además, remarcó que la relación con EE.UU. “ha girado 180 grados” desde la firma del acuerdo de cooperación en febrero de 2024.
Ese acuerdo dio origen al programa Vanguardia, una iniciativa bilateral mediante la cual se han desarrollado acciones concretas de capacitación e intercambio. “Vinieron instructores y asesores del FBI a formar a un grupo seleccionado de oficiales paraguayos”, detalló Riera, subrayando la continuidad del compromiso.
Uno de los temas prioritarios en la agenda es el desarrollo de un centro antiterrorista en Paraguay, que tendrá su sede operativa en una zona conocida como “Bravo” y una extensión en la triple frontera, en coordinación con Argentina y Brasil. La ubicación no es casual: esa región es considerada una zona crítica para el crimen transnacional.
Consultado sobre el interés estratégico de Estados Unidos en Paraguay, el ministro fue claro: “Nuestra situación geográfica es clave en el tablero global, entre los intereses de China y EE.UU. El control de la hidrovía, el futuro corredor bioceánico y la seguridad regional son puntos centrales”, explicó.
Riera subrayó que el crimen organizado no es sólo una amenaza criminal, sino una fuerza desestabilizadora con alto poder económico y tecnológico, capaz de infiltrarse en estructuras del Estado y corroer instituciones democráticas. “Representa la mayor amenaza para la estabilidad democrática en América Latina”, afirmó.
Aunque el centro antiterrorista se enmarca en una estrategia más amplia, el funcionario aclaró que su instalación “va por cuerdas separadas” de la agenda inmediata de las reuniones, aunque forma parte del mismo ecosistema de cooperación. La intención es consolidar un espacio de prevención e inteligencia en una región históricamente compleja.
Paraguay busca posicionarse como un actor clave en la región, no solo por su ubicación estratégica, sino también por su creciente rol en la cooperación internacional en seguridad. Según Riera, esto también responde a una visión regional más amplia que coloca a Latinoamérica como un territorio de enorme potencial.
“Latinoamérica es el continente del futuro. Produce alimentos y recursos estratégicos que necesita el mundo desarrollado. Pero para que ese futuro se concrete, necesitamos estabilidad, seguridad y cooperación”, concluyó.


