América Latina crecería un 2,3% en 2025 pese a la incertidumbre global, estima la ONU

UNCTAD proyecta un crecimiento moderado del 2,3% para la región, con luces en Argentina y sombras en Brasil y México. La incertidumbre externa sigue siendo un factor clave.

En un contexto internacional marcado por la volatilidad comercial, la región latinoamericana podría atravesar 2025 con una dosis de resiliencia económica, aunque no exenta de desafíos estructurales y riesgos externos. Así lo señala el más reciente informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), publicado este miércoles.

Según el organismo, el producto interno bruto (PIB) de América Latina crecería un 2,3% durante el próximo año, una ligera mejora respecto al 2,2% estimado para 2024. Aunque modesta, esta cifra ubica a la región en línea con el crecimiento global y por encima de economías avanzadas como Estados Unidos y la Unión Europea, cuyas proyecciones apenas alcanzan el 1%.

El informe advierte que el desempeño regional no se encuentra exento de amenazas, particularmente relacionadas con posibles virajes en la política estadounidense. Cambios en materia comercial o migratoria, por ejemplo, podrían tener efectos desestabilizadores para los países latinoamericanos más expuestos a esa relación bilateral.

En contraposición, la dinámica económica de China e India —con crecimientos esperados del 4,4% y 6,5%, respectivamente— resalta la brecha que separa a América Latina de las economías emergentes más robustas del panorama actual. Esta diferencia plantea interrogantes sobre el modelo de desarrollo y la integración comercial de la región.

Un elemento destacable del reporte es el rol que podría jugar la política monetaria en los próximos meses. Mientras la mayoría de los bancos centrales latinoamericanos continuarían suavizando sus tasas de interés en respuesta a la baja inflación, Brasil aparece como una excepción, con una postura aún restrictiva que podría limitar su margen de maniobra económica.

En cuanto a los países más relevantes de la región, el documento dedica un análisis particular a Argentina, cuya economía podría experimentar un giro significativo tras años de contracción. De confirmarse las proyecciones, el país sudamericano pasaría de una recesión prolongada a un crecimiento del 5% en 2025, una de las tasas más elevadas entre las economías analizadas.

Este repunte argentino estaría alimentado, según UNCTAD, por una recuperación del poder adquisitivo, un aumento del consumo doméstico y mejores condiciones de financiamiento que favorecerían la inversión privada. Sin embargo, el organismo también subraya que este crecimiento no estaría exento de costos sociales, entre ellos un posible aumento en la desigualdad y el empleo informal.

Por otro lado, Brasil y México presentan un panorama más cauteloso. En el caso brasileño, el crecimiento esperado caería del 3,4% en 2024 al 2,2% en 2025, afectado por políticas monetarias estrictas que podrían limitar tanto la inversión como el consumo. México enfrentaría un retroceso aún más marcado, con un crecimiento del PIB que bajaría del 1,2% al 0,5%.

Estas proyecciones dan cuenta de una recuperación desigual en la región, en la que algunos países avanzan mientras otros enfrentan obstáculos internos y externos. La heterogeneidad estructural sigue siendo una característica persistente del panorama económico latinoamericano.

El informe también sugiere que la media regional podría beneficiarse del desempeño positivo de Argentina, que compensaría parcialmente las desaceleraciones en otras grandes economías del continente. No obstante, esta compensación no garantiza una mejora sostenida si no se abordan los problemas de fondo.