Alberto Prieto Valencia, conocido como “El Prieto”, de 57 años, su hija de 16 años y uno de sus escoltas perdieron la vida en un ataque armado ocurrido alrededor de las 10:20 horas del lunes 29 de diciembre en la zona que limita Guadalajara y Zapopan.
Prieto Valencia, originario de Veracruz, era empresario mayorista y fundador de Transportes Odal, compañía certificada bajo el estándar internacional C-TPAT de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., con fuerte presencia en la distribución de granos y cereales.
En el momento del ataque, Prieto viajaba en un Lamborghini Urus acompañado de escoltas privados, varios de ellos exmilitares. Al menos 30 agresores bloquearon su paso con vehículos de gran tamaño, incluyendo una GMC Yukon abandonada en el lugar, y abrieron fuego contra el convoy.
El enfrentamiento armado se extendió a lo largo de cuatro puntos distintos y dejó más de 200 casquillos percutidos. Además de las tres víctimas fatales, cuatro escoltas resultaron heridos mientras los vecinos y automovilistas grababan la escena, conmocionados por la violencia.
La respuesta inmediata involucró a la Policía de Guadalajara, la Policía de Zapopan, la Policía Estatal, la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, quienes desplegaron unidades de patrullaje aéreo y terrestre para controlar la situación.
Salvador Zamora, secretario general de Gobierno de Jalisco, informó que algunos de los vehículos utilizados por los agresores ya fueron identificados y que dos de ellos fueron asegurados como parte de la investigación. Hasta ahora, no se han reportado detenciones.
La Fiscalía estatal analiza el móvil del crimen, considerando, entre otras hipótesis, posibles vínculos de Prieto Valencia con rifas colombianas ilegales en el Mercado de Abastos, un esquema que ha sido documentado por medios como Grupo Reforma.
Estas rifas funcionan como sorteos ilegales organizados por redes de origen colombiano, que en alianza con actores locales obligan a comerciantes a comprar boletos bajo amenaza. Los premios, que van de dinero a electrodomésticos y autos, rara vez se entregan, convirtiéndose en un mecanismo de extorsión.
La modalidad está vinculada al sistema de préstamos “gota a gota”, donde los comerciantes pagan altos intereses diarios y deben adquirir boletos como parte del esquema de coerción. En junio de 2024, la detención de Camilo Andrés reveló la estructura detrás de estas rifas y su vinculación con la explotación laboral de vendedores.
El Mercado de Abastos de Guadalajara alberga a más de 20,000 trabajadores y recibe entre 60,000 y 70,000 clientes diarios, lo que lo convierte en un punto estratégico para extorsión y control territorial, históricamente bajo la influencia de cárteles como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Desde 2020, la Fiscalía de Jalisco ha registrado al menos 18 denuncias por usura y varias carpetas de investigación por extorsión, con detenidos de nacionalidad colombiana, evidenciando que estas actividades delictivas persisten en la plaza.
Hasta ahora, las autoridades no han confirmado si Alberto Prieto Valencia estaba involucrado en la operación de las rifas ilegales o si era una de las víctimas del esquema, dejando abierta la investigación sobre los motivos detrás del mortal ataque.
Fuente: Infobae


