El vicepresidente estadounidense JD Vance aterrizó este martes en Tel Aviv y se trasladó al Centro de Coordinación Civil-Militar ubicado en el sur de Israel, próximo a la Franja de Gaza, en una gira destinada a respaldar el plan de alto el fuego negociado por la administración de Washington.
Desde ese centro, Vance dirigió un mensaje directo a Hamás: advirtió que, de no respetar los términos del cese de hostilidades, “empezarán a pasar cosas muy malas”, frase que puso el foco en la gravedad de las consecuencias que plantea la coalición internacional en caso de incumplimiento.
La declaración se enmarca en la implementación apenas de la primera fase del acuerdo de paz de 20 puntos promovido por el presidente Donald Trump, una hoja de ruta que Washington presenta como respaldada por Israel y por socios árabes del Golfo.
Vance subrayó que uno de los objetivos centrales del plan es el desarme de Hamás, aunque admitió que ese proceso será gradual y requerirá la creación de “un aparato de seguridad y humanitario” que coordine la entrega y control de armamentos.
En su intervención, el vicepresidente reconoció la complejidad del desarme y pidió paciencia, al tiempo que insistió en que Estados Unidos y sus aliados están discutiendo los mecanismos y plazos con los mediadores involucrados.
El discurso incluyó una frase contundente atribuida también al presidente: “Si Hamás no coopera, Hamás será aniquilado”, una formulación que exacerba la tensión y que algunos analistas interpretan como un intento de presionar al grupo islamista.
Hamás, por su parte, no ha ofrecido una postura uniforme. En líneas generales ha mostrado disposición a entregar armas ofensivas mientras mantendría las defensivas hasta la retirada completa de tropas israelíes, aunque varios dirigentes en el exilio condicionan entregas a la creación de un Estado palestino y la integración de milicianos en fuerzas estatales.
Ese condicionamiento —incluir a sus combatientes en un ejército nacional y formar parte de un gobierno tecnocrático sin tutela externa— aparece como un punto de fricción clave entre las demandas israelíes y las expectativas de Hamás y sus aliados.
Vance también abordó la cuestión de los rehenes y los cuerpos aún en Gaza: informó que 15 cadáveres siguen en el enclave y explicó que su localización es complicada, porque muchos permanecen “enterrados bajo miles de kilos de escombros”, por lo que su retorno no será inmediato.
El vicepresidente pidió cautela y estableció que la búsqueda y recuperación de cuerpos exigirá tiempo y trabajo coordinado, aunque reafirmó el compromiso de las partes en intentar encontrarlos y repatriarlos cuando sea posible.
En el terreno humanitario, hoy Hamás anunció la entrega de otros dos cuerpos al Comité Internacional de la Cruz Roja, que los remitirá al Ejército israelí en cumplimiento de lo acordado en la primera fase del cese de hostilidades; si corresponden a rehenes, quedarán 13 pendientes en Gaza.
Fuente: Efe Noticias


