Venezuela aprueba una ley para atraer inversión extranjera de petróleo

La Asamblea Nacional venezolana aprobó una reforma a la Ley de Hidrocarburos que facilita la entrada de capital privado y extranjero al sector petrolero, en medio de una flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro.

El Parlamento de Venezuela, controlado por el oficialismo, aprobó este jueves una reforma profunda a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, abriendo el sector petrolero a inversiones privadas y extranjeras después de dos décadas de control estatal absoluto.

La modificación legal, impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez y aprobada por unanimidad, elimina restricciones que hasta ahora limitaban la participación de empresas foráneas en actividades clave como exploración, producción, transporte y comercialización del crudo.


La reforma también introduce beneficios fiscales y flexibiliza las condiciones económicas de los proyectos, reduciendo el control parlamentario sobre decisiones estratégicas y permitiendo que compañías privadas operen bajo contratos con la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), asumiendo riesgos y costos a cambio de una participación en los ingresos.


Este cambio histórico pone fin a casi 20 años de políticas petroleras basadas en la nacionalización y control estatal total, iniciadas durante los gobiernos de Hugo Chávez. La nueva ley faculta al Ejecutivo a ajustar regalías y otorgar exoneraciones fiscales para hacer más atractivas las inversiones, además de permitir la comercialización directa de hidrocarburos por parte de operadores privados con reglas claras de precios, cumplimiento fiscal y ambiental.


La reforma se produce en un contexto de relaciones cambiantes con Estados Unidos, que recientemente flexibilizó sanciones sobre el sector petrolero venezolano tras los acontecimientos políticos de enero de 2026 y la captura del expresidente Nicolás Maduro. El Departamento del Tesoro emitió una licencia general para permitir a empresas estadounidenses ampliar sus operaciones relacionadas con el petróleo venezolano, aunque bajo condiciones específicas sobre pagos y arbitraje.


El objetivo declarado de estas medidas es revitalizar la industria energética venezolana, atraer capital internacional e impulsar la producción y exportación de crudo tras años de caída productiva, sanciones y falta de inversión. Sin embargo, críticos señalan que la velocidad del cambio y la falta de mecanismos de transparencia podrían generar incertidumbre y riesgos de corrupción.


Fuente: Reuters y EFE.