Uruguay elabora un nuevo plan de seguridad contra el avance del crimen organizado

El Gobierno uruguayo presentó un ambicioso plan participativo para diseñar un nuevo modelo de seguridad pública. Expertos, sociedad civil y oposición colaborarán en cinco fases a partir de un diagnóstico que advierte sobre violencia armada, crimen organizado y déficit institucional.

El presidente Yamandú Orsi anunció la convocatoria de partidos políticos y organizaciones sociales para elaborar un Plan de Seguridad Pública con vigencia desde 2026.

El ministro del Interior, Carlos Negro, definió el objetivo: construir un “modelo uruguayo en políticas de seguridad pública” a partir de un diagnóstico técnico presentado en conferencia.

Dicho informe señala que, aunque algunos indicadores han mejorado, persisten problemas estructurales y emergen dinámicas delictivas más sofisticadas que demandan una revisión profunda.

Según el documento, Uruguay enfrenta violencia armada sostenida, expansión del narcotráfico, delitos digitales e incumplimientos institucionales que configuran una “combinación peligrosa”.

Los autores advierten que la crisis penitenciaria es estructural: las cárceles están sobrepobladas y representan problemas de gestión y seguridad.

©Camilo dos Santos Ayala-20250728CDS-0./ Uruguay / Montevideo / Presidencia ROU. Presidente de la República Oriental del Uruguay, profesor Yamandú Orsi. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay. EN LA FOTO: El 28 de July de 2025. Foto: Camilo dos Santos Ayala, Presidencia de la República Oriental del Uruguay

El crimen organizado ha evolucionado: Uruguay ya no es periférico, sino una plataforma logística usada para traficar drogas y facilitar pesca ilegal, según el informe.

El país desarrolla un “modelo criminal fragmentado”: múltiples actores autónomos asociados de forma ocasional con redes transnacionales, mientras disputan territorios ilícitos.

En los últimos años, Montevideo y su puerto se han consolidado como rutas claves para el tráfico de cocaína hacia Europa, lo que exige reforzar controles.

Negro sostuvo que la seguridad ha sido la principal preocupación ciudadana por décadas sin soluciones efectivas. “Si queremos resultados distintos, debemos actuar de forma distinta”, remarcó.

El plan contempla cinco fases, con diálogos permanentes. Participarán trabajadores, empresarios, académicos, partidos y organismos internacionales.

Emiliano Rojido, asesor en seguridad, alertó que aunque el presupuesto se duplicó en 20 años, no logró resultados reales: “Cometimos errores de calidad en el gasto público”.

Entre las metas clave están la reforma penitenciaria, control de armas y reducción de homicidios. Según Rojido, el apoyo político es vital para garantizar reformas sostenibles a largo plazo sin depender de partidos aislados.