Un contingente de cascos azules uruguayos completó este domingo su retorno tras permanecer 19 meses en misiones de paz en el Congo, un lapso superior al habitual para las fuerzas de la ONU.
En un vuelo que aterrizó en Uruguay, 226 efectivos llegaron al país, cerrando completamente la misión desplegada entre 2024 y 2025. El Ejército uruguayo dio la bienvenida oficial señalando su alegría ante el reencuentro con familiares.
Los cascos azules enfrentaron una misión marcada por la tensión: enfrentamientos con el grupo rebelde M23 retrasaron la rotación de tropas, prevista originalmente para finales del año pasado.
La peligrosidad del trabajo se materializó en tragedia: uno de los soldados, Rodolfo Álvarez, murió tras recibir un disparo en las costillas mientras ejercía labores de chofer, y otro falleció por un paro cardíaco en medio de la operación.
La situación se volvió insostenible para Uruguay, que presionó a la ONU para que se autorice el relevamiento. Un viaje del canciller Mario Lubetkin a Nueva York resultó clave para destrabar negociaciones.
La ministra de Defensa, Sandra Lazo, declaró públicamente que se enviaron notas oficiales exigiendo el relevo. “Necesitamos que regresen”, afirmó, dejando claro el compromiso del gobierno nacional ante el prolongado despliegue.
Frente a la falta de respuesta suficiente por parte de la ONU, Uruguay dejó en claro que tomaría medidas para traer al contingente sí o sí si no se realizaba el reemplazo formalmente.
En julio llegó la primera tanda de relevos. Las emociones se dispararon al reencontrarse con sus seres queridos después de meses difíciles, marcados por peligro y esfuerzo constante.
“Cumplimos la misión. Se puso complicada, pero había que estar”, dijo uno de ellos ante cámaras; otro confesó que sobrevivir se volvió una expectativa diaria, y que el abrazo con su familia fue largamente esperado.
La muerte de los camaradas fue un golpe duro. Uno de los cascos azules, rodeado de sus seres cercanos, recordó con dolor lo difícil que es esperar el regreso mientras se sufre pérdida.
El comandante en jefe del Ejército, Mario Stevenazzi, elogió el profesionalismo del contingente: habló de hechos heroicos, sacrificios irreparables y valor que no se recupera, pero que queda para la memoria nacional.


