Tribunal concede prisión domiciliaria a Cristina Fernández con uso de tobillera electrónica y restricciones en visitas

La expresidenta argentina comenzará a cumplir su pena de seis años de prisión por el caso "Vialidad" en su domicilio, luego de que la Corte Suprema ratificará la sentencia.

La expresidenta argentina Cristina Fernández ha iniciado el cumplimiento de su condena de seis años de prisión por corrupción en el caso “Vialidad”. La Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó la sentencia, confirmando su culpabilidad por direccionar obras públicas en Santa Cruz a favor del empresario Lázaro Báez. Ante su edad avanzada y razones de salud, el Tribunal Oral Federal 2 le concedió la prisión domiciliaria, una medida que ha generado diversas reacciones en el ámbito político y judicial.

La decisión del tribunal se basa en la Ley 24.660, que establece la posibilidad de prisión domiciliaria para personas mayores de 70 años con condenas firmes. Sin embargo, la defensa de Kirchner sostiene que la condena responde a una persecución política y ha anunciado su intención de llevar el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La prisión domiciliaria se llevará a cabo en el domicilio de la exmandataria, en el barrio porteño de Monserrat, bajo estrictas condiciones. Entre ellas, se incluye el uso de una tobillera electrónica y la obligación de permanecer en su residencia, salvo en casos excepcionales debidamente justificados. Además, deberá abstenerse de perturbar la tranquilidad del vecindario y presentar una lista de personas autorizadas a ingresar a su domicilio.

El tribunal también dispuso que la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal supervise el cumplimiento de estas condiciones y que informe cada tres meses sobre el estado de la prisión domiciliaria. Esta medida busca garantizar el respeto a los derechos fundamentales de la condenada, al tiempo que se asegura el cumplimiento de la pena impuesta.

La condena de Fernández ha generado un debate en la sociedad argentina. Mientras algunos sectores consideran que se ha hecho justicia, otros argumentan que se trata de una maniobra política para debilitar al kirchnerismo. En este contexto, se espera que la situación judicial de la exmandataria influya en el panorama electoral del país.

La prisión domiciliaria no implica la finalización del proceso judicial. Fernández aún enfrenta otras causas por presuntos actos de corrupción durante su mandato. La evolución de estos casos podría tener un impacto significativo en su futuro político y en la percepción pública de su figura.