Dos personas fallecieron y al menos siete quedaron atrapadas este martes tras una secuencia de tres sismos que afectaron el sur y suroeste de Guatemala, según confirmó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED). El episodio, que reaviva la preocupación por la vulnerabilidad estructural del país ante fenómenos naturales, movilizó a organismos de emergencia y obligó al Gobierno a activar medidas preventivas.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer movimiento telúrico se registró a las 15:11, con una magnitud de 4,7 y epicentro en Amatitlán, a tan solo 20 kilómetros de la Ciudad de Guatemala. Le siguieron otros dos sismos: uno de magnitud 5,6 y otro de 4,8, con epicentros también en la región suroeste, específicamente en Alotenango, Sacatepéquez.
Las autoridades confirmaron que un deslizamiento de tierra sepultó un vehículo en una carretera al suroeste de la capital, provocando la muerte de dos personas. “Lamentablemente, se confirman las pérdidas humanas”, declaró Andrés Erazo, vocero de CONRED, en una conferencia de prensa.

El presidente Bernardo Arévalo informó que siete personas quedaron atrapadas en tres localidades distintas. Dos de ellas fueron rescatadas con vida y trasladadas a centros médicos, mientras una familia de cinco integrantes, incluidos dos niños, sigue atrapada bajo los escombros. Las labores de búsqueda se han intensificado, aunque las condiciones del terreno dificultan el acceso.
Los sismos también provocaron la evacuación inmediata de oficinas y edificios residenciales en la capital, donde se activaron las alarmas sísmicas. Testigos relataron escenas de pánico. “Se sintió muy fuerte”, dijo a la agencia AFP una empleada de oficinas, aún visiblemente afectada por el susto.
En las primeras horas posteriores al evento, se reportaron daños materiales en viviendas de Amatitlán y Antigua Guatemala. Algunas estructuras sufrieron grietas severas, mientras que se documentaron desprendimientos de muros, caída de rocas en carreteras y afectaciones en una iglesia local.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) contabilizó más de 35 movimientos sísmicos en pocas horas, con magnitudes que oscilaron entre 3,0 y 5,6 grados. Aunque la mayoría no fue perceptible para la población, los temblores principales generaron un impacto considerable en zonas urbanas y rurales.
Ante la situación, el Gobierno suspendió clases y actividades laborales para este miércoles en los departamentos de Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez. Además, CONRED declaró alerta naranja, un nivel que permite una mayor articulación entre entidades de emergencia para atender a la población afectada.

La intensidad de los movimientos también se sintió de forma leve en El Salvador, según reportes de la prensa local, aunque sin consecuencias materiales ni víctimas. Centroamérica, como región, se ubica en una zona de alta actividad sísmica, debido a la interacción de las placas tectónicas del Caribe y Cocos, además de múltiples fallas locales.
El presidente Arévalo anunció que los equipos de protección civil permanecerán en alerta ante posibles réplicas. También se realizará una evaluación estructural en las zonas afectadas para determinar los daños y prevenir nuevos incidentes. “Nuestra prioridad es salvar vidas y garantizar la seguridad de la población”, aseguró el mandatario.


