Tifón Fung-wong deja a Filipinas y Taiwán bajo agua: evacuaciones masivas y daños generalizados

El supertifón Fung-wong, conocido como “Uwan” en Filipinas, arrasó zonas rurales del este de Taiwán y golpeó con fuerza el norte del archipiélago filipino. Miles de personas fueron evacuadas, cultivos arrasados y comunidades enteras permanecen inundadas, mientras los gobiernos activan medidas de emergencia y ayuda humanitaria.

Drones captaron este miércoles imágenes que muestran extensas áreas rurales del condado de Yilan, al este de Taiwán, completamente inundadas por las lluvias provocadas por el tifón Fung-wong, que se aproximaba al país.

Reuters verificó de manera independiente la autenticidad de los videos, comparando la ubicación de carreteras, puentes y edificios con registros satelitales y confirmando la fecha mediante los metadatos de los archivos originales.

El departamento de bomberos de Taiwán informó que alrededor de 8.300 personas fueron evacuadas a zonas seguras, principalmente en Yilan y Hualien, donde un monzón del norte intensificó las precipitaciones antes de la llegada del tifón.

Se espera que Fung-wong roce el extremo sur de Taiwán el miércoles por la tarde antes de adentrarse nuevamente en el océano Pacífico. El tifón había perdido fuerza tras golpear Filipinas, donde dejó un saldo trágico.

Durante el fin de semana, Fung-wong afectó severamente el norte de Filipinas, especialmente en Luzón, la isla donde se encuentra Manila. Las lluvias obligaron a la evacuación preventiva de 1,4 millones de personas.

El Centro de Desastres Nacional filipino reportó cortes de energía, deslizamientos de tierra y daños significativos a carreteras y líneas de comunicación. Comunidades enteras quedaron bajo el agua y cultivos de arroz y maíz resultaron arrasados.

Hasta el momento, el tifón ha dejado 25 víctimas fatales, 29 heridos y dos desaparecidos en Filipinas, mientras 2,4 millones de personas debieron desplazarse debido a la emergencia.

Fung-wong es el segundo tifón que azota Filipinas en pocas semanas, después de Kalmaegi, que provocó más de 230 muertes, 112 desaparecidos y 512 heridos, además de paralizar actividades públicas como medida preventiva para la llegada del nuevo fenómeno.

Ante la magnitud de los daños, el presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró el estado de emergencia en las regiones más afectadas para facilitar la respuesta humanitaria y la coordinación de recursos.

El impacto combinado de Kalmaegi y Fung-wong ha afectado a 8,3 millones de personas y desplazado a 1,4 millones, advirtió Dipayan Bhattacharyya, director adjunto del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Filipinas.

El representante de la ONU señaló que estas cifras podrían aumentar conforme lleguen nuevos reportes de las zonas más golpeadas, subrayando la necesidad de mantener la asistencia inmediata.

Para mitigar los efectos del tifón, el PMA entregó transferencias de 4.000 pesos filipinos (unos 59 euros) a 42.000 familias en las provincias de Aurora, Batanes, Cagayan, Isabela y Nueva Ecija, priorizando la ayuda alimentaria y básica ante la crisis provocada por el fenómeno.