Terremoto impacta ciudad costera rusa y provoca evacuación masiva

Un potente sismo frente a la península de Kamchatka encendió alarmas en el Pacífico: Japón, Hawái, Alaska, EE.UU. continental, Canadá y América Latina emitieron alertas ante olas de hasta 4 m.

Un terremoto de magnitud 8.7–8.8 se registró el miércoles frente a la costa de Kamchatka (Rusia), a solo 19–20 km de profundidad, poco antes de la medianoche GMT.

Fue descrito por autoridades rusas como el más intenso en décadas, aunque el sacudón en superficie resultó moderado gracias a ciertas características del hipocentro. En Kamchatka, se registraron olas de tsunami de 3 a 4 metros; inundaron costas de la península y causaron daños menores, incluyendo un jardín infantil.

En Japón, un millón de personas en 13 prefecturas fueron evacuadas por órdenes de emergencia; se esperaban olas de hasta 3 metros, aunque solo se detectaron hasta 40 cm por ahora. También se emitieron alertas y evacuaciones en Hawái, Alaska, la costa oeste de EE.UU., Guam y Micronesia, ante el riesgo de olas mayores a un metro.

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico advirtió que partes de California, Oregón, Washington, Chile, Ecuador y México podrían experimentar olas de 1 a 3 metros.

Imagen cedida por el Servicio Meteorológico Nacional (NOAA) de EE.UU. que muestra el punto origen del terremoto. Foto: (EFE/ NOAA)

En la ciudad rusa de Severo‑Kurilsk, en las Islas Kuriles, se registraron evacuaciones y daños moderados; no hubo víctimas mortales confirmadas.

El epicentro fue ubicado a unos 126 km al sureste de Petropavlovsk‑Kamchatsky, en una de las zonas sísmicas más activas del Pacífico. Aunque varias naciones ya cancelaron las alertas (como China, Filipinas, Taiwán), la vigilancia continúa ante posibles réplicas o nuevos efectos en el oleaje.

Los organismos meteorológicos instaron a mantenerse alejados de la costa y en terreno elevado, advirtiendo que ondas posteriores pueden ser más intensas. Este sismo, uno de los más fuertes desde 1952, reafirma los desafíos de riesgo geológico en la región del Anillo de Fuego del Pacífico.

Por ahora se reportan lesiones leves por evacuación, pero sin víctimas fatales de magnitud; la evaluación del impacto continúa en Rusia y los países costeros