Siete soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) fallecieron este miércoles en una emboscada perpetrada por combatientes del brazo armado de Hamás, las brigadas Al Qasam, mientras participaban en una operación militar en el sur de la Franja de Gaza, concretamente en la zona de Jan Yunis.
Según un comunicado oficial emitido por las FDI durante la madrugada, los militares se desplazaban en un vehículo blindado que fue alcanzado por un explosivo improvisado al momento de atravesar una ruta utilizada con frecuencia por fuerzas israelíes en operaciones terrestres.
La ofensiva se enmarca en una fase de recrudecimiento del conflicto en Gaza, pese a la reciente tregua declarada entre Irán e Israel tras semanas de alta tensión regional. Aunque ese frente ha disminuido en intensidad, el Ejército israelí ha declarado que redoblará sus esfuerzos en la Franja.
El grupo islamista Hamás, por su parte, confirmó la autoría del ataque mediante un comunicado difundido el martes en sus canales oficiales, donde las brigadas Al Qasam detallaron que la emboscada fue planificada con antelación como parte de la estrategia de resistencia frente a la ocupación israelí.
Las FDI también reportaron otro incidente violento el martes, en el que un soldado resultó herido durante enfrentamientos en otro sector del enclave, sin precisar la gravedad de las lesiones ni las circunstancias exactas del ataque.
El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, general Eyal Zamir, reconoció en declaraciones públicas que, tras el cese temporal de hostilidades con Irán, la prioridad inmediata de las operaciones militares vuelve a concentrarse en Gaza, con dos objetivos principales: rescatar a los rehenes aún en poder de Hamás y desmantelar por completo la infraestructura del grupo.
“Ahora el foco vuelve a Gaza, para devolver a casa a los rehenes y desmantelar el régimen de Hamás”, expresó Zamir en una rueda de prensa celebrada en Tel Aviv.
Desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, la Franja de Gaza ha sido escenario de una ofensiva militar israelí de gran escala, que ha dejado un saldo devastador. Según datos proporcionados por autoridades sanitarias palestinas, el número de muertos por fuego israelí alcanzó ya las 56.000 personas.
A ello se suman más de 131.000 personas heridas, muchas de ellas con lesiones permanentes o con dificultades para acceder a servicios médicos básicos debido al colapso del sistema sanitario en la región, agravado por el bloqueo y los constantes bombardeos.
A pesar de las presiones internacionales para detener la ofensiva, Israel sostiene que la operación es necesaria para garantizar su seguridad nacional y liberar a los más de 100 rehenes israelíes y extranjeros aún retenidos en Gaza.
Por su parte, diversas organizaciones humanitarias y de derechos humanos han advertido sobre el creciente costo civil de la guerra, la crisis humanitaria sin precedentes en Gaza y las posibles violaciones al derecho internacional humanitario por ambas partes.


