El paro nacional docente se mantiene este martes por segundo día consecutivo, dejando sin clases a miles de estudiantes en todo el territorio paraguayo. La medida, que movilizó a más de 5.000 maestros en la capital y a un amplio número en departamentos del interior, sigue sin una respuesta integral por parte del Gobierno, tras sucesivas reuniones sin resultados concluyentes.
El epicentro de la protesta fue la Plaza Uruguaya, donde los docentes se concentraron desde tempranas horas para marchar hacia el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), exigiendo respuestas a sus demandas. Entre ellas, figura un reajuste salarial del 8% en dos fases, la creación de nuevos rubros para cátedras y educación inclusiva, y el rechazo a una posible modificación del régimen jubilatorio del sector.
Aunque el Gobierno accedió a algunas solicitudes, como el pago del escalafón docente en 2025 por un monto de USD 9 millones y el ajuste del 3,6% por inflación desde enero de 2026, no se alcanzó un acuerdo sobre el 5% restante. Esta falta de consenso mantiene en suspenso la continuidad de la medida de fuerza.
Silvio Piris, titular de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), afirmó que el paro fue acatado en un 98% a nivel nacional, incluso por docentes de escuelas privadas subvencionadas, un hecho poco frecuente que refleja la gravedad del descontento. “La adhesión fue histórica. No vamos a retroceder sin una respuesta seria del Gobierno”, declaró.
El ministro de Educación, Luis Ramírez, reconoció el alto nivel de acatamiento y señaló que solo en pequeños municipios del interior se dictaron clases. A pesar de ello, defendió la necesidad de revisar la sostenibilidad del sistema previsional docente, uno de los puntos más sensibles del conflicto.
La propuesta de elevar la edad mínima de jubilación a 60 años o más fue rotundamente rechazada por los gremios. Actualmente, los maestros pueden retirarse con 25 años de servicio o con 21, en casos especiales. “Es inhumano pretender que un maestro de grado siga trabajando hasta los 65 años”, sostuvo Stella Álvarez, secretaria de la Unión Nacional de Educadores (UNE).
En un comunicado conjunto, los gremios advirtieron que el Ejecutivo pretende avanzar con la reforma de la Caja Fiscal sin garantizar la participación docente en el debate legislativo. Exigen un compromiso firmado que asegure su presencia en cualquier instancia de discusión parlamentaria.
En la capital, el acompañamiento fue también notorio entre docentes de Fe y Alegría y otras instituciones privadas con subvención estatal. Amalia Martínez, profesora de una escuela en Mariano Roque Alonso, denunció la falta de inversión en educación inclusiva: “No tenemos psicólogos y psicopedagogos, pero sí exigencias constantes del MEC”, señaló.
La falta de políticas efectivas en apoyo al personal docente en áreas críticas como salud mental estudiantil y trámites administrativos ha sido otro de los detonantes del malestar. “Nos piden informes diarios, pero no nos dan recursos humanos ni formación”, reclamaron desde distintos sindicatos.
A pesar de la huelga, algunas instituciones aseguran que el contenido no dictado será recuperado. Asunción Vall de Font, directora de la Escuela Básica N° 3 República del Brasil, explicó que el plan de estudios será reprogramado para cubrir los dos días perdidos. “No estoy en la marcha, pero respaldó el reclamo. Mi jubilación salió recién ahora, tras años de trámites”, comentó.
Desde el sector gremial, advierten que, si no se avanza en las negociaciones con el MEF, el paro podría repetirse los días 27 y 28 de agosto, justo antes de que el Presupuesto General de la Nación sea presentado ante el Congreso. Aseguran que no se puede hablar de calidad educativa sin condiciones laborales dignas.


