El presidente de Paraguay, Santiago Peña, subrayó este lunes que su Gobierno reconoce que la “estabilidad de Haití es esencial para la paz en el hemisferio” y reafirmó su apoyo a “soluciones que respeten la soberanía haitiana”.
Peña pronunció estas palabras ante la Asamblea Nacional de Panamá, país que recibe su visita oficial de un día, destacando la “crisis humanitaria y de seguridad” que atraviesa la nación insular.
“Expresamos nuestra profunda preocupación por la situación en la hermana nación de Haití, cuya crisis requiere una acción internacional decidida y coordinada”, indicó el mandatario paraguayo.

La crisis haitiana se caracteriza por la violencia de las bandas armadas, que controlan alrededor del 90% de la capital, Puerto Príncipe, agravada por desastres naturales y dificultades económicas, según informes de la ONU.
Desde inicios de 2022, más de 16.000 personas han muerto en Haití debido a la violencia de las bandas, con más de 4.000 homicidios reportados solo en el primer semestre de este año.
La situación alimentaria es crítica: más del 50% de la población enfrenta inseguridad alimentaria, de acuerdo con estadísticas de las Naciones Unidas.
Este lunes, la Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF) inició sus primeros operativos sobre el terreno en Haití, encontrando “feroz resistencia” por parte de los grupos armados, sin reportes de muertos o heridos.
No se ofrecieron detalles sobre el número de efectivos desplegados por la GSF, que reemplaza a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), la cual tuvo resultados limitados el año pasado bajo liderazgo de Kenia.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 30 de septiembre una resolución copatrocinada por Estados Unidos y Panamá para el despliegue de la GSF en Haití.
El contingente contará con hasta 5.500 efectivos policiales o militares, apoyados por 50 civiles, y su mandato inicial será de 12 meses.
Peña enfatizó que la cooperación internacional debe centrarse en medidas efectivas que contribuyan a la seguridad y la estabilidad del país caribeño, evitando intervenciones que comprometan la soberanía haitiana.
La visita del presidente paraguayo busca reforzar la coordinación regional frente a la crisis humanitaria y mostrar apoyo político a Haití, mientras la comunidad internacional observa de cerca los primeros resultados de la GSF en el terreno.


