La “Operación Cisne Negro” reveló una compleja red de tráfico de drogas que trasladaba cocaína desde Colombia a Chile y, posteriormente, hacia Australia, utilizando maquinaria minera como escondite.
Cinco personas fueron detenidas tras la investigación coordinada entre las policías de los tres países involucrados, logrando frenar una cadena de envíos que operaba desde hacía meses.
La investigación se inició cuando la Aduana de Valparaíso detectó irregularidades en importaciones de brocas y maquinaria minera provenientes de Colombia.
Las herramientas mineras importadas eran manipuladas para ocultar la droga en su interior, lo que permitió a la red transportar hasta 35 kilos de cocaína en un solo envío, con un valor estimado en USD 6,7 millones.

La fiscal de Valparaíso, Claudia Perivancich, explicó que las brocas tenían características de alto grosor y estaban especialmente seleccionadas para ocultar la cocaína de manera discreta.
Tras la detección del cargamento, se coordinó un procedimiento de entrega vigilada hacia Australia con la colaboración de la Policía Federal australiana.
En Australia, dos de los destinatarios de la droga fueron arrestados al recibir el envío, cerrando la operación en ese país y asegurando la evidencia para el proceso judicial.
Paralelamente, en el puerto de San Antonio, la PDI chilena detuvo a tres ciudadanos locales responsables de manipular las brocas y reembalar la droga para su envío internacional.
Los tres chilenos fueron puestos en prisión preventiva y enfrentan cargos por asociación criminal y tráfico ilícito de drogas, asegurando que la red quede desarticulada.
El Fiscal Nacional de Chile, Ángel Valencia, destacó que la cooperación internacional es clave para atacar bandas trasnacionales y evitar que la droga llegue a su destino final.
Valencia agregó que estas acciones no solo combaten el crimen organizado, sino que protegen el crecimiento de los puertos y el empleo generado por el comercio legal.


