El médico alergólogo Manuel Ratti Sisa advirtió que las estaciones intermedias, especialmente el otoño, representan una de las épocas más difíciles del año para quienes padecen afecciones alérgicas. Aseguró que los cambios bruscos de temperatura y la inadecuada preparación de las personas potencian los cuadros respiratorios en Paraguay.
En declaraciones a radio Monumental 1080 AM, el especialista explicó que el frío temprano en la mañana, combinado con hábitos cotidianos como pisar el suelo helado o salir con el cabello mojado, suele ser el detonante de síntomas respiratorios, particularmente en niños.
El doctor insistió en que muchas personas no adoptan los cuidados necesarios frente al clima frío. “Apenas baja un poco la temperatura, nos encerramos y eso facilita la transmisión de virus respiratorios en espacios cerrados”, afirmó.
Según Ratti, las alergias respiratorias no se manifiestan de igual forma en todos los pacientes, ya que pueden afectar diversas áreas del sistema respiratorio. Van desde los ojos hasta los pulmones, pasando por la nariz, la garganta y los senos paranasales. En este contexto, recomendó reforzar la higiene ambiental, cumplir con los tratamientos médicos y evitar exposiciones innecesarias al frío o al polvo. Subrayó que los cuadros tienden a agravarse sin un manejo adecuado y personalizado.
El especialista Prof. Dr. Ricardo Meza Brítez coincidió en que el frío actúa como un potente desencadenante de la inflamación de las vías respiratorias, lo que hace que en invierno aumenten los síntomas y consultas por este tipo de afecciones. Meza destacó la importancia del seguimiento clínico constante. “Cuando el médico de cabecera considera que es necesario, se debe derivar al paciente a un alergólogo para iniciar o ajustar un tratamiento preventivo adecuado”, indicó.
Ambos expertos insistieron en que la automedicación es un error común y potencialmente riesgoso. Los medicamentos, incluso los considerados leves como los antihistamínicos, deben usarse únicamente bajo prescripción profesional. En cuanto al tratamiento, señalaron que existen opciones como antihistamínicos orales y aerosoles nasales o inhalados, que ayudan a controlar los síntomas. Sin embargo, recalcaron que el uso indebido puede empeorar la condición del paciente.
Meza explicó que, si bien la alergia respiratoria no suele generar fiebre ni decaimiento general, sí puede afectar la calidad de vida, disminuyendo el rendimiento físico y la energía, especialmente en niños y adultos mayores. Cuando la persona presenta una condición adicional como asma, las complicaciones pueden ser graves. En esos casos, los bronquios se ven comprometidos y pueden presentarse síntomas como tos persistente, dificultad para respirar, silbidos en el pecho y dolor torácico.
Finalmente, los médicos hicieron un llamado a las familias a mantener un control médico regular durante el invierno, especialmente si hay antecedentes alérgicos. La vigilancia en niños con predisposición es clave para prevenir crisis que podrían requerir atención hospitalaria.


