En una nueva ronda de negociaciones celebrada en Estambul, Rusia y Ucrania acordaron este lunes el intercambio de prisioneros de guerra menores de 25 años y de combatientes heridos, además de la entrega mutua de 6.000 cadáveres de soldados. Sin embargo, el esperado avance hacia un cese al fuego volvió a frustrarse.
Se trata del segundo encuentro directo entre ambas partes en más de tres años de conflicto, y se desarrolló bajo la mediación del gobierno turco, en el palacio imperial de Ciragan, a orillas del Bósforo. El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, confirmó los términos del acuerdo humanitario.
Umerov detalló que Ucrania también propuso un nuevo ciclo de negociaciones entre el 20 y el 30 de junio, y planteó la necesidad de avanzar hacia una reunión directa entre los presidentes Volodímir Zelensky y Vladímir Putin, algo que el Kremlin ha rechazado hasta ahora.
El jefe de la delegación rusa, Vladímir Medinski, informó que su país entregó a Kiev un memorándum con propuestas para una “paz duradera”, aunque no ofreció detalles específicos. Rusia, no obstante, descartó un alto el fuego total e inmediato, y propuso en cambio una tregua limitada de entre dos y tres días.

El encuentro se dio un día después de que Ucrania reivindicara un ataque a gran escala en territorio ruso que, según sus autoridades, alcanzó incluso instalaciones en Siberia. La tensión militar se mantiene alta, lo que refuerza el escepticismo sobre la voluntad real de ambas partes para alcanzar un acuerdo político.
Entre los temas más sensibles del diálogo estuvo la repatriación de menores. Ucrania entregó una lista con 339 niños que, afirma, fueron deportados por Rusia durante el conflicto. Medinski respondió que Moscú revisará cada caso, aunque insistió en que “no hay niños robados, sino rescatados de zonas de combate”.
El canciller turco, Hakan Fidan, agradeció el “compromiso de ambas partes con la vía diplomática” y destacó el rol de Turquía como facilitador del diálogo. Curiosamente, mencionó el apoyo del expresidente estadounidense Donald Trump, aunque la actual administración de Washington es liderada por Joe Biden.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reiteró su disposición a acoger una cumbre de alto nivel entre los presidentes de Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Su propuesta apunta a destrabar un conflicto que, tras años de combates, sigue dejando miles de víctimas y desplazados.
Zelensky, por su parte, reafirmó antes del encuentro que Ucrania está dispuesta a trabajar por la paz, pero insistió en que “Putin no debe obtener nada que justifique su agresión”. Para Kiev, cualquier negociación debe incluir la retirada total de tropas rusas y garantías de seguridad.
Moscú, en cambio, mantiene como condiciones la renuncia de Ucrania a ingresar a la OTAN y la cesión de cinco regiones que considera anexadas, exigencias que Kiev califica como inaceptables y contrarias al derecho internacional.
Mientras los canales diplomáticos siguen abiertos, las posiciones siguen siendo profundamente divergentes. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (EE. UU.), Rusia buscaría alargar las negociaciones con el objetivo de ganar tiempo y terreno en el campo de batalla.


