En una jornada cargada de simbolismo político y diplomático, los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping consolidaron este jueves una alianza que sigue ganando fuerza en el escenario internacional. Desde la emblemática Sala de Malaquita del Kremlin, ambos líderes firmaron dos declaraciones conjuntas y un nuevo acuerdo de defensa de inversiones.
Putin destacó que los vínculos entre Moscú y Pekín atraviesan “el mejor momento de su historia”. Subrayó que la relación es estable, autosuficiente y ajena a presiones externas, incluso en medio de un clima global marcado por tensiones geopolíticas.
Entre los puntos centrales del encuentro, ambos mandatarios acordaron impulsar una visión común sobre estabilidad estratégica global. Según Putin, comparten enfoques “muy cercanos” sobre temas internacionales clave, como el rechazo a la rehabilitación del nazismo y al militarismo.

Xi Jinping, por su parte, defendió el fortalecimiento de la cooperación estratégica, no solo bilateral, sino también dentro de organismos multilaterales como la ONU y el Grupo BRICS. El líder chino sostuvo que el multilateralismo debe prevalecer frente al uso de la fuerza y las medidas unilaterales, en clara referencia a la postura de Estados Unidos y sus aliados.
Otro eje importante del encuentro fue la economía. Putin aseguró que los intercambios comerciales entre Rusia y China están blindados ante interferencias externas gracias a un sistema construido con pagos en monedas nacionales. Actualmente, la mayoría de las transacciones se realizan en yuanes y rublos, lo que reduce la exposición al dólar.
El presidente ruso también mencionó que Gazprom, la empresa estatal de gas, sigue cumpliendo sin fallas sus compromisos con el mercado chino, incluso cuando la demanda supera los niveles pactados.
Además, valoró positivamente el aumento de inversiones chinas en sectores clave de la economía rusa, especialmente en la industria automotriz y la microelectrónica, donde la presencia de empresas del gigante asiático ha crecido notablemente en los últimos meses.
Ambos gobiernos coincidieron en que su política exterior es independiente y autónoma, orientada a promover un mundo multipolar más justo. Esto implica una apuesta clara por un modelo alternativo al liderazgo occidental, que consideran desgastado y excluyente.
La declaración conjunta firmada hoy consolida aún más esta visión, al tiempo que establece nuevas bases para la colaboración en áreas estratégicas como la energía, las infraestructuras y la innovación tecnológica.
Xi fue recibido con honores militares por Putin en el Gran Palacio del Kremlin y ambos asistirán este viernes a la parada militar por el 80 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi, un gesto de alto contenido simbólico para ambos países.


