Río de Janeiro: el megaoperativo contra el Comando Vermelho deja más de 60 muertos

Una intervención sin precedentes en las favelas de Penha y Alemão terminó en la jornada más letal de la historia reciente de Río de Janeiro. Más de 2.500 agentes participaron del operativo que buscaba desarticular al Comando Vermelho, una de las facciones criminales más poderosas de Brasil.

Río de Janeiro volvió a convertirse en escenario de una verdadera guerra urbana tras el despliegue de un masivo operativo policial que dejó, hasta el momento, al menos 64 fallecidos. La cifra, confirmada por fuentes oficiales, convierte a la acción en la más sangrienta de la historia de la ciudad.

El operativo comenzó a primera hora de la mañana de este martes en los complejos de favelas de Penha y de Alemão, donde residen miles de familias. Según informó la Policía Civil, la intervención aún seguía en curso al cierre de esta edición.

En total, unos 2.500 agentes de distintas fuerzas participaron en la ofensiva, cuyo principal objetivo era capturar a los líderes del Comando Vermelho (CV), considerado uno de los grupos delictivos más peligrosos y mejor organizados del país.

La misión también buscaba frenar la expansión territorial de esta facción, dedicada principalmente al tráfico de drogas y armas, con fuerte presencia en el estado de Río y creciente influencia en la región amazónica.

De los 64 muertos registrados hasta el momento, 60 son civiles que, según la versión policial, habrían participado en enfrentamientos armados, mientras que cuatro corresponden a efectivos de seguridad caídos durante los combates.

La magnitud de la operación superó todos los antecedentes conocidos. La última intervención de este tipo ocurrió en mayo de 2021, cuando una incursión en la favela de Jacarezinho dejó 28 muertos y generó fuertes cuestionamientos por el presunto uso excesivo de la fuerza.

El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, definió el operativo como “la mayor acción jamás realizada contra el Comando Vermelho”. Sin embargo, reconoció que el balance es todavía parcial y que podrían aumentar tanto las víctimas como las detenciones.

Medios locales informaron que miembros de la organización criminal levantaron barricadas y atacaron con drones artillados a las fuerzas de seguridad, en un intento desesperado por frenar el avance policial en las zonas más conflictivas.

Castro aseguró que, además de los enfrentamientos, las autoridades lograron incautar más de 50 fusiles de asalto y una “gran cantidad de drogas”, lo que, según dijo, representa un golpe estructural a la red de operaciones del Comando Vermelho.

Como consecuencia de los enfrentamientos, numerosos colegios suspendieron sus clases y varias de las principales avenidas de la ciudad permanecieron bloqueadas. El transporte público también se vio afectado, con la paralización temporal de más de un centenar de líneas de autobuses.

Incluso, la Cámara Municipal de Río de Janeiro interrumpió sus actividades por motivos de seguridad, mientras el tránsito permanecía restringido en varias zonas estratégicas de la capital carioca.

Pese al impacto del operativo, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han expresado preocupación por el número de civiles muertos y han exigido una investigación independiente que esclarezca el uso de la fuerza en esta operación sin precedentes.