El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, dio un paso importante este jueves al anunciar que su país declarará a las bandas armadas que operan en Haití como organizaciones terroristas. Esta medida responde a la creciente violencia que ha sacudido a Haití en los últimos años, donde solo en 2024, más de 5.600 personas perdieron la vida debido a los enfrentamientos y acciones de estas bandas, una cifra que supera en un millar a los muertos del año anterior.
En su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, Abinader explicó que la decisión se tomó tras un exhaustivo análisis junto con los organismos de seguridad nacional, subrayando la “incapacidad” de la comunidad internacional para hacer frente a la crisis en Haití. Aseguró que el país no tolerará a aquellos que amenacen la seguridad y paz dominicanas, y que las fuerzas de seguridad nacionales estarán en alerta máxima para actuar con “toda severidad” frente a cualquier miembro de las bandas que ingrese al territorio dominicano.
La situación en Haití sigue deteriorándose. Las bandas, que han crecido en poder y territorialidad, continúan dominando áreas clave del país, especialmente la capital, Puerto Príncipe, y el sur de Haití. Estos grupos no solo están detrás de masacres y asesinatos, sino que también han secuestrado a miles de ciudadanos y cometido actos de extrema violencia, lo que ha sumido a la nación en un caos que parece no tener fin.
Abinader enfatizó que la respuesta de la comunidad internacional ante esta crisis ha sido insuficiente. A pesar de los esfuerzos por parte de la República Dominicana para movilizar recursos y diplomacia, la misión multinacional liderada por Kenia no ha logrado el despliegue total de tropas necesarias para pacificar el país vecino. Este fracaso internacional ha sido señalado por Abinader como una de las principales razones que lo llevaron a tomar una decisión tan drástica como la de clasificar a estas bandas como organizaciones terroristas.
El mandatario también resaltó la situación de la frontera, que comparten ambos países, como un punto crítico. La franja fronteriza de casi 400 kilómetros ha sido históricamente escenario de tráfico ilegal de personas y drogas, lo que contribuye a la inseguridad en la región. En respuesta a este problema, la República Dominicana comenzó hace tres años la construcción de una verja perimetral de 160 kilómetros, una medida que se ha visto como una barrera ante la creciente inseguridad, aunque también ha sido criticada por algunos sectores.
La verja fronteriza, que ha requerido una inversión de 1.944 millones de pesos (aproximadamente 31,3 millones de dólares), es solo una de las estrategias para enfrentar el desafío de la inseguridad. Sin embargo, Abinader aseguró que la política de su gobierno va más allá de la construcción de infraestructura física, e incluye también la presión internacional sobre los actores que aún no han intervenido de manera efectiva para poner fin a la crisis haitiana.
La relación entre República Dominicana y Haití, marcada por tensiones históricas y desafíos mutuos, se ha vuelto más compleja a medida que la violencia en Haití se intensifica. Abinader reconoció la importancia de que la comunidad internacional asuma su responsabilidad en el conflicto, ya que, según el mandatario, el futuro de Haití no puede depender exclusivamente de los esfuerzos de un solo país.
En este sentido, la República Dominicana ha pedido en repetidas ocasiones un mayor apoyo internacional para Haití, desde la intervención de fuerzas extranjeras hasta la asistencia en áreas clave como el fortalecimiento de las instituciones y la reconstrucción del país. Sin embargo, las respuestas han sido limitadas y muchas veces insuficientes para abordar las necesidades urgentes de la población haitiana.
Al mismo tiempo, Abinader ha sido firme en su política exterior, buscando equilibrar la diplomacia con la seguridad nacional. Aunque la violencia en Haití ha tocado las puertas de la República Dominicana, el presidente insistió en que la seguridad de su pueblo es una prioridad, y las acciones tomadas en la frontera y con las bandas armadas son muestra de su determinación.


