“Pronto veremos regresar a los nuestros a casa”, afirma María Corina Machado tras recibir el Nobel de la Paz

El premio, recibido por su hija Ana Corina Sosa Machado en Oslo, reconoce la lucha por la democracia y la libertad en Venezuela, destacando el compromiso de ciudadanos frente a la represión y el autoritarismo.

María Corina Machado fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, recibido en Oslo por su hija Ana Corina Sosa Machado, en un acto que simboliza la resistencia del pueblo venezolano y su anhelo por la libertad.

En el discurso leído por su hija, Machado destacó la travesía colectiva de Venezuela hacia la democracia, recordando que su lucha representa a millones de ciudadanos que han reclamado derechos fundamentales.

La líder opositora enfatizó la riqueza cultural e histórica de Venezuela, subrayando la fusión de raíces indígenas, africanas y europeas y la importancia de la primera constitución republicana de 1811, que consagró la libertad y la dignidad de cada ciudadano.

Machado recordó los períodos de prosperidad y apertura del siglo XX, resaltando la educación, la ciencia y la cultura como motores de desarrollo, y la apertura del país como refugio para migrantes de todo el mundo.

La galardonada advirtió sobre los peligros de la complacencia democrática, destacando que la libertad requiere un compromiso activo y cotidiano por parte de los ciudadanos para mantener una ética cívica sólida.

Machado identificó el inicio del deterioro institucional en 1999, señalando cómo la concentración de poder y la manipulación de las instituciones erosionaron la democracia y permitieron la corrupción y la represión.

Durante su discurso, describió la magnitud de la crisis venezolana: colapso económico, pobreza extrema y migración masiva de ciudadanos, detallando cómo la represión y la división social fueron usadas por el régimen para consolidar control político.

La resistencia civil se manifestó a través de elecciones primarias y organización ciudadana, apoyadas por voluntarios, tecnología y redes comunitarias, demostrando que la democracia se mantiene viva incluso en condiciones adversas.

Machado relató la violencia ejercida tras las elecciones presidenciales de 2024, incluyendo secuestros, torturas y detenciones de adolescentes, denunciando violaciones a los derechos humanos documentadas por organismos internacionales.

A pesar de la persecución, la líder venezolana destacó la construcción de nuevas redes de presión cívica y desobediencia disciplinada, preparándose para una transición ordenada hacia la democracia.

El Premio Nobel de la Paz fue interpretado por Machado como un recordatorio global de que la democracia es esencial para la paz, y que la libertad se conquista con esfuerzo diario y compromiso ciudadano.

Finalmente, dedicó el reconocimiento a los venezolanos anónimos que han resistido, defendido sus derechos y sostenido la esperanza, destacando la importancia de preservar la memoria y continuar la lucha por un futuro libre y justo para el país.