El nuevo gobierno de Perú decretará el estado de emergencia en Lima y el puerto de Callao para hacer frente a la creciente inseguridad, luego de las masivas protestas de esta semana que dejaron un muerto y más de 100 heridos.
Los enfrentamientos del miércoles fueron los más graves desde que comenzaron las manifestaciones hace un mes, lideradas por jóvenes de entre 18 y 30 años que rechazan al Congreso y al gobierno de José Jerí.
Jerí, de 38 años y exjefe del parlamento, asumió la presidencia interina hasta julio de 2026 tras la destitución de Dina Boluarte, removida el 10 de octubre por un juicio político exprés en medio de la crisis de inseguridad.
“Vamos a anunciar la decisión de declarar la emergencia por lo menos en Lima Metropolitana”, dijo el jefe del gabinete Ernesto Álvarez tras una reunión ministerial. La medida afecta a cerca de 10 millones de personas.
Bajo el estado de emergencia, el gobierno puede desplegar militares en las calles y restringir derechos como la libertad de reunión. Incluso no se descarta un toque de queda, según Álvarez.
La jornada de violencia dejó un muerto: Eduardo Ruiz, conocido como ‘Trvko’, de 32 años. Decenas de jóvenes realizaron homenajes con velas y carteles condenando su muerte, calificada de “cobarde” por los manifestantes.
El disparo fue realizado por un oficial que actuó por su cuenta y será separado de la policía, informó el general Óscar Arriola. Otro agente también fue detenido; el presunto autor se encuentra hospitalizado tras ser atacado por manifestantes.
Además de la víctima mortal, 113 personas resultaron heridas, entre ellas 84 policías y 29 civiles, según el reporte oficial. La violencia marca un nuevo pico en la serie de protestas que afecta a la capital.
Jerí se presentó ante el Congreso para solicitar “facultades legislativas” que le permitan aplicar medidas urgentes en seguridad ciudadana y el sistema penitenciario, donde operan bandas que extorsionan.
El presidente interino afirmó que no renunciará a su cargo y que continuará con la responsabilidad de gobernar, pese al descontento popular y los gritos de “que se vayan todos” dirigidos a la clase política.
Jerí lamentó la muerte del manifestante, pero sostuvo que la violencia fue causada por un grupo minoritario que intentó imponer el caos, mientras la mayoría de los ciudadanos participa pacíficamente en las protestas.
En total, casi 200 personas han resultado heridas en el último mes, incluidos manifestantes, policías y periodistas, reflejando la tensión creciente entre la población y el gobierno interino de Perú.


