El gobierno peruano, encabezado por la presidenta Dina Boluarte, anunció oficialmente un aumento del sueldo mínimo, que se elevará de S/1.025 a S/1.130. El incremento, que será efectivo a partir del 1 de enero de 2025, fue confirmado por la presidenta junto al ministro de Trabajo, Daniel Maurate.
Este alza de S/105 llega luego de un largo proceso de negociaciones que incluyó el Consejo Nacional de Trabajo. Sin embargo, a pesar de este aumento, los gremios de trabajadores mostraron su descontento y se retiraron de las discusiones después de que el Ministerio de Trabajo (MTPE) redujera su propuesta inicial de S/120. Esta medida fue percibida como un retroceso en las negociaciones, que habían comenzado con expectativas de un aumento mayor.
En su Mensaje Presidencial, la presidenta Boluarte había anticipado el ajuste en la Remuneración Mínima Vital (RMV), que no se había modificado en dos años. La cifra de S/1.130 se encuentra un 10,2% por encima de la cantidad fijada en 2022, pero está lejos de las expectativas de los sindicatos, que inicialmente proponían un incremento de S/1.330, argumentando que había suficiente margen para un ajuste más significativo.
La decisión de incrementar el sueldo mínimo fue tomada tras un análisis de los representantes del Ministerio de Trabajo y de los gremios laborales, quienes en su mayoría pidieron un aumento mayor. Sin embargo, también se dio lugar a la postura de los empresarios, que abogaban por un aumento nulo o mínimo. Finalmente, se alcanzó un consenso que resultó en un aumento modesto, que sigue sin cubrir las necesidades básicas de una familia promedio.
Este incremento del 10,2% es insuficiente en términos de poder adquisitivo, ya que la nueva cifra sigue estando por debajo del valor de la canasta básica familiar, que se estima en S/1.784 según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). De acuerdo con las cifras oficiales, el nuevo sueldo mínimo representará solo el 57,45% de lo que se considera necesario para cubrir los gastos esenciales de una familia de cuatro personas.
El gobierno del presidente Boluarte no ha tardado en subrayar que, según la Constitución Política de Perú, la RMV debe ser suficiente para cubrir las necesidades mínimas de los trabajadores y sus familias, pero la medida parece ser insuficiente para los trabajadores, que siguen luchando por un salario que les permita afrontar los altos costos de vida.
La medida fue aprobada por unanimidad en el Congreso, pero no ha sido bien recibida por las organizaciones de trabajadores, que seguirán luchando por una mejora sustancial. Se espera que en los próximos días, organizaciones como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT) emitan pronunciamientos públicos sobre este ajuste.
El nuevo sueldo mínimo se implementará a partir del 1 de enero de 2025, pero su aplicación aún dependerá de un decreto supremo que debe ser publicado en el Diario Oficial El Peruano. En paralelo, se espera que se discutan propuestas de los gremios privados, como la CONFIEP, la Cámara de Comercio de Lima (CCL), ADEX y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), que también han mostrado sus reservas sobre el impacto que este aumento puede tener en la economía y la competitividad empresarial.
Para los trabajadores y las familias peruanas, el aumento de la RMV es un paso positivo, pero claramente insuficiente. El poder adquisitivo sigue siendo un desafío para muchos sectores, especialmente en un contexto económico que aún no ha logrado superar la inflación y el aumento de los precios de bienes y servicios básicos.


