Este martes, en una conferencia de prensa realizada desde la Casa Presidencial, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, presentó una nueva medida económica destinada a aliviar la carga de los hogares salvadoreños. La medida, anunciada con un retraso de más de dos horas respecto a la convocatoria, busca reducir el impacto de los altos costos de los servicios básicos como la electricidad y el agua potable.
El gobierno de Bukele se compromete a asumir el pago de los recibos de energía eléctrica y agua potable para aproximadamente el 95% de los hogares del país, lo que equivale a cerca de 1.8 millones de viviendas. Esta iniciativa se enmarca como una forma de apoyo directo a las familias salvadoreñas, especialmente en un contexto de creciente inflación y dificultades económicas.
La medida específica que, en cuanto a la electricidad, el gobierno cubrirá hasta $80 del recibo mensual de cada hogar. Esto incluye todos los cobros adicionales, como las tasas municipales y los costos relacionados con el mantenimiento de la red eléctrica. En el caso del servicio de agua potable, el gobierno absorberá hasta $30 del monto total de la factura para el mismo porcentaje de la población.

Además, se detalló que, si los hogares ya han pagado su recibo de enero, el monto correspondiente se descontará del recibo de febrero. Bukele explicó que esta medida busca beneficiar a la mayor parte de la población, aunque también reconoció que en algunos casos muy específicos, como aquellos con desbalances en el consumo de agua y luz, podría haber excepciones.
El mandatario salvadoreño aclaró que la medida aplicaría para todos los hogares que reciben electricidad a través de las empresas distribuidoras de energía, pero no incluiría a aquellos que reciben agua potable mediante servicios privados o juntas de agua. Tampoco se verían beneficiados comercios, fábricas ni entidades gubernamentales.
Sin embargo, Bukele no especificó cómo se financiarán estos subsidios ni de dónde se obtendrán los recursos necesarios para cubrir los costos de la medida, lo que deja abierta la duda sobre el impacto fiscal de la misma. Las cifras exactas sobre el monto total a cubrir por el gobierno aún no han sido reveladas.
Durante la conferencia, el presidente también abordó otros temas, como su defensa de la minería metálica en el país, a pesar de las críticas de ambientalistas. Bukele negó que la minería fuera responsable de la contaminación de los ríos y sostuvo que los verdaderos culpables son otros sectores como las aguas residuales de las textileras y las heces fecales que llegan a los cuerpos de agua.
El presidente también defendió la reciente reactivación de la actividad minera, argumentando que, si bien la minería puede generar ciertos impactos ambientales, los recursos obtenidos se utilizarán para limpiar los ríos del país. Asimismo, señaló que los gobiernos anteriores fueron responsables de la venta de las reservas de oro del país y que solo a través de la minería se podrá recuperar parte de ese oro.
En cuanto a la ley Bitcoin, Bukele defendió su implementación, destacando que, aunque la mayoría de la población aún no utilice criptomonedas en su día a día, el país está avanzando en su adopción. El mandatario reiteró que la llegada de la criptomoneda Tether (USDT) al país es un paso positivo para El Salvador, que busca posicionarse como líder en el sector de los cripto activos.
Además, Bukele aprovechó para hablar sobre el traslado de la sede de la compañía emisora de Tether al país, tras obtener una licencia local para operar como emisor de criptoactivos. Esta medida subraya la apuesta de El Salvador por integrarse al mercado global de criptomonedas y fortalecer su posición en este campo emergente.
La conferencia también sirvió para que el presidente reiteró su compromiso con la gestión económica del país, a pesar de las críticas y controversias que han marcado su administración, especialmente en lo que respecta a la política de Bitcoin y la reactivación de la minería.


