Multitudinaria movilización celebra el freno a los vetos de Milei sobre salud y educación pública

Miles de manifestantes se concentraron frente al Congreso para respaldar el rechazo parlamentario a los vetos presidenciales que afectaban leyes clave en salud pediátrica y financiamiento universitario. La protesta se replicó en todo el país, en un clima pacífico pero de marcado contenido político.

En una jornada de fuerte carga simbólica, decenas de miles de personas se volcaron este miércoles a las calles frente al Congreso de la Nación, en Buenos Aires, para celebrar una decisión legislativa que muchos consideraron una victoria en defensa de los derechos sociales. La Cámara de Diputados rechazó los vetos del presidente Javier Milei a dos leyes fundamentales, una sobre emergencia en salud pediátrica y otra vinculada al financiamiento de las universidades públicas.

La manifestación, que fue masiva y sin incidentes, reunió a una amplia diversidad de sectores: estudiantes, docentes, jubilados, trabajadores de la salud, y militantes de partidos opositores. A lo largo de la jornada, la atmósfera estuvo marcada por el entusiasmo, los cánticos y un grito colectivo de alivio tras semanas de incertidumbre sobre el destino de estas normas.

Entre los asistentes también se destacaron figuras relevantes del escenario político nacional, como el gobernador bonaerense Axel Kicillof y representantes del peronismo, la izquierda y sectores del radicalismo. La presencia de estos dirigentes imprimió un matiz político explícito al acto, aunque la convocatoria tuvo un componente social más amplio.

Aunque el foco estuvo puesto en el Congreso, donde se vivieron momentos de euforia con cada resultado parlamentario, otras ciudades del país replicaron la movilización. Córdoba, Rosario, Mendoza, Bariloche, Mar del Plata, Neuquén y Posadas también fueron escenario de concentraciones en apoyo a las leyes vetadas por el Ejecutivo.

Las dos normas en cuestión fueron impulsadas por bloques opositores y aprobadas por el Parlamento en agosto. La primera declara la emergencia por dos años en la atención pediátrica, y exige al Estado nacional una asignación urgente de recursos, incluyendo mejoras salariales para el personal del área. La segunda, contempla una actualización del presupuesto universitario y los salarios del personal docente y no docente.

Ambas leyes fueron vetadas el 10 de septiembre por el presidente Milei, quien argumentó que su implementación compromete el equilibrio fiscal que su gobierno persigue. El rechazo a los vetos por parte de Diputados representa un revés político para el oficialismo y un guiño de apoyo a sectores golpeados por los recortes presupuestarios.

Paloma Viñas, estudiante de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, expresó ante medios presentes: “Cuando se veta la educación pública, se deja afuera a quienes no pueden pagar. Es una forma de fragmentar al país”. Su testimonio reflejó el sentir generalizado de una generación que percibe amenazados sus derechos adquiridos.

La movilización se desarrolló en un clima ordenado y pacífico. A diferencia de otras marchas recientes, el operativo de seguridad permitió el uso del espacio público sin represión ni provocaciones. Las calles se colmaron de banderas, pancartas y símbolos de defensa a la salud y la educación pública, en una postal que mezcló lo festivo con lo reivindicativo.

Personas se manifiestan en defensa de la educación pública superior y la salud pediátrica este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). Foto: (EFE/ STR)

En el centro de la Plaza Congreso, un escenario con pantallas y parlantes transmitía en vivo la sesión. Cada intervención era acompañada por aplausos o abucheos desde la calle. Frases como “El que no salta, votó a Milei” o “Universidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode” se escuchaban con fuerza, mostrando la carga emocional del evento.

El exdiputado Luis Zamora, referente histórico de la izquierda, dijo a la prensa que “este tipo de movilización es clave para ponerle un freno al Gobierno, no solo en las urnas, sino también en las calles”. Sus palabras marcaron el tono de una jornada donde la protesta trascendió lo coyuntural para convertirse en un gesto de resistencia más amplio.

Al finalizar la jornada, un grupo importante de manifestantes marchó hacia el domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien saludó desde el balcón. Aunque su aparición no formaba parte del acto oficial, fue interpretada como un guiño simbólico a los sectores que se sintieron representados por la medida del Congreso.

Martina Rotstein, de 25 años, estudiante del profesorado de artes plásticas, resumió el espíritu de la jornada: “Apoyar a la universidad pública es también apoyar al Garrahan, a los jubilados, a quienes nos forman todos los días. Me voy con esperanza”.

A pesar del entusiasmo, el futuro de las leyes aún no está garantizado. Ahora deberán pasar por el Senado, donde también se requerirá una mayoría de dos tercios para que entren en vigencia definitiva. El desenlace de este proceso legislativo será seguido con atención por los mismos sectores que este miércoles celebraron lo que consideran un triunfo de la sociedad civil frente a las políticas de ajuste.