El secretario de Estado de EE.UU, Marco Rubio, instó este miércoles a Moscú a detener la “matanza” en Ucrania. Sus palabras se enmarcan en un contexto de creciente tensión entre Washington y el Kremlin, donde la política exterior de Estados Unidos ha dado giros significativos en los últimos meses.
Rubio subrayó que “reiteraba la petición del presidente Donald Trump para que cesen las muertes y se avancen medidas concretas que conduzcan a una solución duradera del conflicto”. Así lo confirmó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado oficial.
El pronunciamiento se produjo poco después de que el presidente ucraniano Volodimir Zelensky elogiara a Trump, tras una reunión bilateral en la que el mandatario norteamericano sorprendió al insinuar que Kiev no solo podría ganar la guerra, sino recuperar territorios ocupados e, incluso, expandirse más allá de sus fronteras actuales.
El Ministerio de Exteriores ruso, por su parte, afirmó que el encuentro entre el canciller Serguéi Lavrov y Rubio permitió intercambiar puntos de vista sobre la crisis. Sin embargo, Moscú rechazó “las estrategias promovidas por Kiev y algunas capitales europeas destinadas a prolongar el conflicto”, dejando claro su desacuerdo con la visión estadounidense.
La diplomacia rusa recordó que estas conversaciones se basaron en los “entendimientos alcanzados durante la cumbre ruso-estadounidense en Alaska”. No obstante, el giro en el discurso de Trump genera dudas sobre la consistencia de la política exterior de Washington frente a la guerra iniciada en 2022 con la invasión rusa a Ucrania.
El martes, Trump había sostenido que con el respaldo de la OTAN y de la Unión Europea, Ucrania podría recuperar la totalidad de su territorio. Afirmó además que “quizás incluso podría ir más allá”, aunque evitó dar mayores precisiones. Estas palabras contrastaron con sus declaraciones anteriores, en las que descartaba la posibilidad de que Kiev lograra revertir las pérdidas territoriales.
El Kremlin respondió con dureza a este nuevo mensaje. El vocero Dmitri Peskov calificó de “errónea” la visión del presidente estadounidense y aseguró que la situación en el frente de batalla demuestra que Ucrania “está en una posición mucho más desfavorable, que solo empeorará con el tiempo”.
Peskov atribuyó el cambio de tono de Trump a su encuentro con Zelensky, celebrado un día antes en Nueva York. Según el portavoz, las palabras del mandatario reflejan “la influencia directa de esa reunión”.
En la Asamblea General de la ONU, Zelensky destacó el encuentro con Trump y sostuvo que la cooperación con “líderes fuertes” puede cambiar el rumbo de la guerra. Sin embargo, no ocultó sus reservas sobre el papel de la OTAN, afirmando que ni siquiera la membresía plena garantizaría la seguridad de Ucrania frente a Rusia.
El presidente ucraniano alertó además sobre la amenaza rusa en Moldavia, comparando la situación con la influencia de Irán en el Líbano. Asimismo, advirtió sobre la carrera armamentista tecnológica marcada por drones y sistemas de inteligencia artificial, a la que calificó como “la más destructiva en la historia de la humanidad”.
Zelensky recalcó que Ucrania ha debido desarrollar sus propios drones de largo alcance —capaces de recorrer hasta 3.000 kilómetros— para defender su soberanía. “No tenemos los grandes misiles que muestran los dictadores en desfiles, pero sí armas que nos permiten proteger nuestro derecho a la vida”, sentenció.


