En un evento alternativo a la 80ª Asamblea General de la ONU, los presidentes progresistas de Brasil, España, Chile, Colombia y Uruguay se reunieron para impulsar una agenda común de fortalecimiento democrático y combate al extremismo.
La iniciativa, denominada “En defensa de la democracia, lucha contra el extremismo”, celebró este año su segunda edición; en la primera, EE. UU. participó, pero esta vez quedó fuera del foro.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, que actuó como moderador del encuentro, subrayó: “Desde las fuerzas progresistas no tenemos permitido el desánimo… La razón siempre termina triunfando”, en clara alusión a los poderes económicos y políticos que, según él, buscan imponer su voluntad.
Boric aclaró que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, aunque no estaba presente, es parte de la iniciativa. Los ejes acordados son tres: reforzar la democracia, neutralizar la desinformación digital y combatir las desigualdades sociales.
Además de los mandatarios, participaron en el foro representantes internacionales: jefes de gobierno invitados, diplomáticos, líderes académicos, organizaciones sociales y reconocidos intelectuales, incluidos varios premios Nobel.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo un llamado vehemente a reconstruir relaciones humanas basadas en los valores de izquierda: “¿La extrema derecha crece por mérito suyo o por nuestra debilidad?”.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, prefirió cedérsele la palabra a los invitados ecosociales antes que intervenir excesivamente, con el fin de “escuchar” demandas de la sociedad civil.
Gustavo Petro, presidente de Colombia, fue el discurso más enérgico: comparó el estilo de gobierno de Donald Trump con el régimen nazi y advirtió sobre la peligrosidad del irracionalismo político en el mundo actual.
Petro instó a “darle armas a la verdad” y desafío a que se debata el papel de gigantes tecnológicos como Musk, Facebook o Microsoft en el modelo democrático contemporáneo.
Durante su intervención, vinculó la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU con el espíritu del foro, públicamente declarado entre aplausos.


